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Mario Aguirre: México, trompicando en vez de "caminando"

Mario Aguirre: México, trompicando en vez de "caminando"

Otto Greule Jr

Nuestro columnista piensa que el "Tri", medios y afición recibieron una cura de humildad por parte de los jamaiquinos, y que el sendero está lleno de sobresaltos, literalmente.

No es lo mismo un golpe que un madrazo. Contra Jamaica, cuando se esperaba una goliza, un nocaut a su favor en un puñado de rounds, México se metió el segundo en su propio patio ante los ojos atónitos de su partidarios, quienes se le terminaron volcando y dando la espalda en el Estadio Azteca.

Los números lo confirman: en Concacaf casi nunca, casi jamás de los jamases, se califica a un Mundial "caminando", salvo en una extraordinaria excepción. No se puede caminar como si nada por un terreno multiterreno: en ocasiones parece firme como una roca, mas, enseguida, se licúa en una tierra movediza, un pantano.

El gerundio del verbo citado es sinónimo de continuidad, de que se anda, pero eso no equivale a que la trayectoria sea necesariamente rectilínea, sin curvas de por medio u obstáculos que superar. En cualquier tipo de caminata, sobre todo en aquellas que implican 25 mil kilómetros aproximadamente, se suda y hasta uno trompica.

La falacia de la caminata encubre que la velocidad es susceptible de variar de un sprint a un trote: he ahí el probable significado de la connotación lavolpista. Poco o mucho, México transpirará para estar en Brasil. Eso sí, las bondades del área (CC. FIFA) le permitirán coger uno de los tres boletos hacia el 2014.

México falló el día que quería jactarse frente al mundo de haber reconquistado el alias de "Gigante de Concacaf". Jamaica tuvo la 'culpa', ese conjunto que, inclusive, quedó eliminado en diciembre pasado de la Copa Oro a manos de Martinica, Guyana Francesa y Cuba.




No solo los Reggae Boys, sino Estados Unidos (el otro gran perdedor en este debut), Honduras, Costa Rica y Panamá lo embrollarán de visitante o, al menos, cuando ejercan y exploten la localía respectiva para que esos dos puntos perdidos este miércoles no logren bonificarse después.

Ostentar Copas Sub 17, Oro, Preolímpica, del Esperanzas de Toulon, un tercer lugar Sub 20 o una medalla de oro no provoca que los rivales se rindan a los pies; al contrario, se tirarán y barrerán a ellos más que nunca. En la práctica no tendría que sorprender, puesto que, históricamente, trámites que debiesen ser fast-track se convierten en asuntos burocráticos para el "Tri".

La tarea se hace inicialmente en casa, aquí en Concacaf. En lugar de estar pensando en la Copa Confederaciones como calentamiento para el Mundial, habrá que dimensionar en su justa proporción a las Eliminatorias a fin de no editar más "Puerto Principazos" (1974), "Tegucigalpazos" (1982), etc.

Y no solo de las derrotas o las victorias se aprende, también de los empates. La lección servirá al medio entero que pecó de ínfulas pretriunfalistas: medios de comunicación, público, algunos jugadores máxime los noveles y cuerpo técnico sacarán provecho para evitar que se repita en un futuro.

Empezando este último punto por José Manuel de la Torre, timonel que seguramente afrontará sus primeras críticas durante su gestión. 40 mil personas más o menos no pueden estar equivocadas.

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