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Ya sea por tímido u olvidadizo, no reconocer a CR7 por exigirlo día a día a Messi, invita a pensar que atrás quedaron legendarias rivalidades llenas de deportividad y compañerismo.

Siempre es lo mismo cuando Messi sube a recibir su enésimo Balón de Oro, recuerda a sus compañeros de equipo, a su familia, se pone nervioso, se le olvidan algunos nombres. Pero creo que a uno que le tiene que estar principalmente agradecido es a su más acérrimo rival en los últimos años: Cristiano Ronaldo.

Siendo el mejor futbolista del orbe en los últimos cuatro años, es de caballeros, profesionales y deportistas el reconocer al rival que más te ha hecho sudar la camiseta.

Seguramente para Cristiano Ronaldo habría quedado una cara de mayor satisfacción, a pesar de no haber ganado, si Messi le dedica unas pocas palabras en agradecimiento, por la exigencia y la sana rivalidad que ha habido entre ambos en los últimos años.

 No es que Ronaldo lo habría hecho igual si ganase el premio, eso no lo sé, pero ese tipo de gestos son los que perduran y se marcan en la memoria del espectador de por vida. Esta afirmación me lleva a la siguiente premisa.

Me pregunto si la sana rivalidad se ha esfumado desde que Zidane y Ronaldo se echaban flores cada que había un Brasil-Francia, o cada que tenían oportunidad de hacerlo. Rivalidades como la de Maradona con Lothar Matthaus, en la que el “Pelusa” aseguraba que su más grande rival fue el pequeño gigante alemán.

Rivalidades como la de Johan Cruyff y Franz Beckenbauer, en la que después de haber entablado encarnizadas batallas en mundiales y europeos, compartieron equipo en la ya extinta NASL (North American Soccer League), con el New York Cosmos.

Esta rivalidad no es la misma que la de aquellos contrincantes, de por medio está la eterna rencilla entre Real Madrid y Barcelona. Pero la falta de deportividad de ambos futbolistas, a los que les gana el ego cuando son cuestionados sobre el otro, es algo que mancha un poco este deporte tan lindo.

Tal vez sea yo un romántico empedernido que sigue terco con este tipo de temas, tal vez toda esa percepción de lo que debería ser una rivalidad haya cambiado junto a la llegada del boom mediático y las nuevas tendencias mundiales. Eso al final no importa y esta pequeña opinión termine pasando desapercibida.

Pero a los que me entienden y que recuerdan ese profesionalismo y rivalidad de la que les hablo, entenderán que para un futbolista como Cristiano Ronaldo, que ha estado en la antesala del galardón en tantas ocasiones, debe ser muy frustrante no poder superar al monstruo argentino.

Que sería un detalle, de lo más reconocido y lindo, que Leo dedique unas palabras al eterno rival que en otra época, seguramente, habría sido el mejor futbolista sin ninguna duda y habría marcado una tendencia como ahora lo hace Leo.

Les apuesto a que ese reconocimiento por parte de tu eterno rival, sería considerado por el propio Cristiano como un detalle y un premio en si, que al escucharlo le saque una sentida sonrisa. Este tipo de detalles alimentan el virtuosismo y el espíritu del deportista, que no debe olvidar que sin el rival más acérrimo, su trayectoria y sus logros no serían nada.


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