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Opinión: La compra-venta de Chivas

Opinión: La compra-venta de Chivas

Chivas

Nuestro columnista, José Ramón Fernández, nos habla acerca de la devaluación que ha tenido el Rebaño Sagrado con Jorge Vergara al mando

Sobre el Arsenal pesaba el dudoso honor de jugar en un estadio Art Deco, Highbury siempre delicado con las formas, contrastaba con los campos tenebrosos que rodeaban al fútbol británico de un ambiente gótico.

La mudanza del viejo Highbury setenta años después al Emirates Stadium, significó otro cambio en la siempre “high-tech” trayectoria del Arsenal, un club que logra dominar el tiempo haciendo del modernismo su principal tradición.

Al Arsenal de Herbert Chapman, el ideólogo, debemos la numeración en las camisetas, la luz artificial en los estadios, pintar el balón de blanco para distinguirlo en el campo, el marcador luminoso, el sonido local, la profesionalización de la cantera y la táctica en el juego. Cuando todos los equipos del mundo jugaban al 2-3-5, la International Board cambió la regla del fuera de lugar aboliendo el primitivo balonazo, el Arsenal que llevaba tiempo entrenando el 3-4-3 rompió la regla dando valor al juego colectivo, el espacio, el toque, las transiciones y los movimientos sin pelota: el Arsenal también inventó el mediocampo.

Desde 1934 cuando Chapman muere entrenando, han pasado 11 técnicos por el Arsenal; léase de otra forma: 11 entrenadores en 80 años, sólo la era Vergara en Chivas ha tenido 19
  sin contar a Johan Cruyff.

A pesar de la enorme influencia que los Gunners han tenido en el fútbol espectáculo, son carne de cañón para los tesoreros del resultado, les acusan de ser el único Club grande en Europa que todavía no ha podido ganar la Champions League, ni en este, ni en su anterior formato. Sin embargo el Arsenal inglés es una de las grandes franquicias del deporte mundial.

Calcular lo que cuesta un estadio, un plantel de jugadores y una marca es relativamente fácil. Los activos estructurales y humanos tienen una cotización sometida a las fuerzas del mercado; la marca depende de su posicionamiento, imagen, fidelidad generada, respaldo institucional, inversión realizada en comunicación, capacidad para crear valor, parámetros actuales de explotación comercial relacionadas con ella y sus posibilidades para desarrollar negocio.

Así, un equipo de fútbol vale por las instalaciones en propiedad (estadio, campos), derechos deportivos (cartas de jugadores, cantera), contratos comerciales (tv y patrocinio), nombre, mote, colores y escudo (marca). Lo difícil es calcular su historia (títulos, leyendas) y la pasión que genera (número de seguidores dispuestos a consumir).

Los dueños de Chivas Rayadas del Guadalajara tasaron todo esto en 800 millones de dólares, cuando aún eran propietarios de una franquicia en la MLS. Lo único que puede decirnos si éste era precio justo, es el tamaño del mercado al que pertenecen (fútbol mexicano, televisión, redes, publicidad) y las ganancias o pérdidas que Chivas haya generado en él: según una cifra ridícula que circula en internet Chivas tuvo ventas por $625 millones de dólares. Lo dudo mucho.

Actualmente el precio de un equipo en el fútbol mexicano está muy influenciado por su capacidad para estimular negocios paralelos. La empresa Omnilife de Jorge Vergara es más popular gracias a Chivas. Lo mismo sucedería con el Ingeniro Slim si su objetivo fuese comprar Chivas y hacer de ellas una herramienta de penetración, como el América es para Televisa.

Sólo así se explica que Guadalajara no sólo supere en ingresos a cualquier club del continente americano, según esa cifra también supera los ingresos del Bayern $592 milliones USD; United $581, PSG $547, City $434, Chelsea $416 y desde luego el Arsenal que obtuvo ingresos por 390 millones de dólares. 

El valor de Chivas con su inestabilidad deportiva, un estadio vacío y sin jugar Libertadores está devaluado. Todo parece que aquí alguien lo quiere comprar y alguien no lo quiere vender tan barato.