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Jose Fernández: El líder de la rebeldía

Nuestro columnista José Ramón Fernández de Quevedo, nos habla acerca del polémico comportamiento de Carlos Vela y su crecimiento alejado de la Selección Mexicana

Tiene el lomo calado en ambientes hostiles, creció en equipos bravos y estadios silvestres. Con 24 años ha jugado para el Celta, Salamanca, Osasuna, Arsenal, West Bromwich y Real Sociedad. Vela demuestra que, lejos de ese look de adolescente tardío, copete engominado y perfume caro, también apesta a futbolista recio. Su compromiso con un juego maduro confirma su indiscutible carácter de internacional que tanto irrita al pueblerino entorno de la Selección Nacional. Hasta la fecha incapaz de motivarlo.

Lleva un tiempo jugando un fútbol para mayores, repleto de detalles adultos y tácticamente emotivo en un delantero del que sólo hablan en función del número de goles: nueve en Liga, dos en Copa y tress en Champions, pero sobretodo con nueve estupendas asistencias. Los números de Carlos Vela son de los más productivos del fútbol español. Gracias a él, Griezmann, su compañero en el ataque, se coloca tercero en la tabla de goleo (14) por debajo de Cristiano (22) y Costa (19). Pero, ¿de quién son los números de Carlos Vela?. No se sabe, se encuentran perdidos en algún punto del Atlántico, porque en México parece que se valoran poco.

La negativa del futbolista para jugar con Selección Nacional lo convirtió en una especie de ídolo egoísta, traidor o apátrida para los más nacionalistas. Para mí, es un gran rebelde. Disfrutar su campaña casi perfecta es un sentimiento vetado. A veces es como si no existiera, porque durante meses se habló más de sus conflictivas convocatorias que de su nivel de juego. Irreprochable por ahora.

Vela es el líder de la Real Sociedad de San Sebastián, un cuadro histórico del fútbol español que a pesar de fracasar en Champions mantiene una economía saneada. La Real junto con el Athletic Club, el Barça y el Madrid, son de los pocos clubes rentables en la Liga, tiene un futuro asegurado y goza del respaldo de la región más industrial y futbolera de España: el País Vasco.

Sobre Carlos Vela, uno de los mejores atacantes del campeonato donde juegan Messi, Cristiano y Diego Costa, se reconstruyó un tradicional proyecto de equipo que vuelve a dar resultados. El compromiso de Vela ha sido fundamental y esa renuncia a jugar con México clave en su continuidad. Es la realidad, aunque duela. El fútbol mexicano no tiene memoria y Vela volverá como el hijo pródigo para jugar con México en los meses previos a Brasil 2014. Denlo por hecho. A Herrera y a él les conviene. Marcará un par de goles, aplaudiremos, festejaremos y olvidaremos.

Vela decidió crecer lejos del amparo de la Santísima Selección Nacional, para muchos será un hereje; sí, pero está triunfando. Capaz de incidir en el resultado de su equipo atacando o defendiendo, impertinente arriba y fraternal abajo, es vital en el planteamiento de Arrasate, un técnico de juveniles sobre el que pesa la metamorfosis inconclusa que dejó Montanier. Porque ese antiguo equipo vasco, lodoso y labrador, hoy es una mezcla de aromas de campo, finos y seductores, como el sudor de Carlos Vela, al que apestan los buenos jugadores de fútbol. La Selección necesita líderes, sí, pero también hacen falta rebeldes.