José Fernández: Mexicanos al grito de Facebook

En esta época digital, la euforia transitoria desplaza al análisis y el pensar a largo plazo. ¿Qué será de México con una victoria ante NZ? José Fernández analiza.
Quinientos caballos de fuerza avanzan por la banda del Bernabéu, tras la estampida aparece la silueta de un futbolista tuneado: bíceps, cuádriceps, pectorales, copete engominado, pendiente de brillantes, sonrisa Colgate, botines fosforescentes, camiseta slim fit y festejo de gol en posición Marvel Comics.

La imagen de Cristiano Ronaldo, un crack modernista, resume todos los vicios y virtudes de una época en la que el futbol viaja a toda velocidad por internet. Son tiempos de Facebook, Twitter y Youtube, el juego parece dominado por la tiranía del “like” o la democracia disfrazada del “share”. Millones de usuarios en todo el mundo asisten a la digitalización del Circo Romano, pulgar para arriba o pulgar para abajo, el poder de un “click” convierte al aficionado en César, después de un siglo finalmente el futbol está en sus manos.

Pero el riesgo de las redes sociales consiste en elegir al nuevo equipo o jugador de época cada fin de semana, ayer fue Messi, hoy es Cristiano, mañana será el Bayern y pasado Real Madrid. En ese juico inmediato no hay sitio para la historia, si no está en la web parece que no ha existido. Esta semana Cristiano (163) alcanzará a Hugo Sánchez (164) como el cuarto mejor goleador del Madrid en la Liga Española.

Superado el formato Betacam de Hugo, le quedará por delante el Technicolor de Santillana (186), los Ocho milímetros de Di Stéfano (216) y el DVD de Raúl (228). Cristiano será entonces un delantero de época, la suya, la de internet. Su arrasadora estadística sirve para desempolvar el mito del mexicano, Hugo tuvo la mala fortuna de formar parte de una generación sin perfil de Facebook, apenas tiene defensa en redes, donde su irregular trayectoria como entrenador en la era digital lo condena al “spam”.

Y aunque haya que conectar una videocasetera para recordar los goles de Hugo, digamos que los números de Cristiano ayudan a poner en valor la clase de goleador que teníamos. El fútbol se volvió un producto de impulso, envuelto en tetrapak se consume por toneladas a todas horas, en cualquier lugar. No hay tiempo para recuerdos ni álbum de estampitas.

Con esa pasión fugaz la afición mexicana enfrenta la semana del repechaje, las redes sociales volverán a ser un virus contra la memoria. Un triunfo de México es suficiente para desatar el éxtasis momentáneo, el análisis pasajero: la Selección será un equipazo, América el salvador de la Patria, la televisión una institución de beneficencia pública y Miguel Herrera el “Pípila” que llevó sobre sus espaldas la mexicanísima losa del “sisepuede”.

El fútbol mexicano pierde identidad todos los días, con Guadalajara desaparecido, Pumas hundido, Cruz Azul pálido y un Aguila del América usurpando el escudo nacional no permitamos que una victoria vs Nueva Zelanda esconda la historia. El repechaje es una buena oportunidad para detectar a los verdaderos aficionados al futbol entre millones de fans.