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José Fernández: Argentina no es "papá"

José Fernández: Argentina no es "papá"

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Nuestro columnista fija su atención en el siguiente rival de la Sub 17, ese que ha frustrado los sueños mexicanos en más de una ocasión.

El argentino es el jugador de las mil y una noches, pertenece a la literatura universal del fútbol, domina todos los géneros: épico, lírico, dramático, siempre a partir de un verbo cadencioso, mentiroso, sinvergüenza o bravo según el mestizaje.

En la historia de la selección argentina conviven las muestras más antiguas del fútbol mundial, bajo la suavidad de una piel celeste y blanca habitan los pioneros ingleses cuajados en barro, con los descarados italianos curtidos en la legión. La especie del jugador argentino funcionó durante años para pensar que el fútbol era un bien hereditario, pura genética; y para los idealistas, que era una ciencia social, enriquecido por el romanticismo latinoamericano que dribla el hambre y gambetea la tristeza.

Como todo clásico, el argentino es uno de esos 'futboles' cultura, y como civilización dominante, es expansiva, funda costumbres y crea tradiciones. A México han llegado misioneros y bandidos, nuestra relación con el futbol argentino va del amor al odio.

Entre el “argentino de mierda” y el “crack de mi vida”, hemos visto pasar de todo: técnicos, directivos, periodistas, porteros, defensas, medios, delanteros, masajistas, preparadores físicos, promotores, utileros y hasta parrilleros; su influencia en el medio mexicano es innegable, la mas grande de todas y, sin embargo, nadie puede decir que nuestro fútbol haya asimilado después de tantos años las mayores virtudes del argentino: sobrevivencia, competitividad, seguridad.

Las circunstancias de vida que provocan el éxodo, bien podría entenderlas el futbolista mexicano con el ejemplo de los paisanos que cruzan el rio para buscarse la vida, pero por más que nuestros equipos jueguen en los Estados Unidos rodeados de lo mejor de su raza, siguen sin creérselo. Otra de nuestras selecciones, esta vez la más pequeña, tiene oportunidad de empezar a vencer a la Argentina.

Los futbolistas infantiles mexicanos, sobre los que no pesan cargas sociales han demostrado que en un juego “in vitro”, cuando el fútbol aún no es fecundado por factores externos, es tan bueno como el brasileño, al que ha eliminado en dos ocasiones, el alemán, el uruguayo o el italiano. Bisnietos y tataranietos de campeones mundiales contradicen la teoría que el fútbol tiene origen genético.

México en cambio, un país sin mayor historia, es un ejemplo para pensar que el fútbol es una constante evolución cultural y en nuestro caso, la argentina, tiene mucho que ver para que desde 2005 las generaciones de futbolistas mexicanos sean parte de la nueva sociedad del fútbol mundial.

De Di Stéfano a Maradona, de Maradona a Messi, Argentina tiene Patria Potestad sobre nosotros y buena parte del mundo, es un futbol dominante, pero a estas edades, con apenas diecisiete años, es momento de exigirles una prueba de paternidad o pedirles que renuncien a ella.

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José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo es Director de Operaciones en Publicidad para Canal Plus de España. Además de escribir una columna semanal para Goal México, es colaborador en Grupo Milenio.