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Johan Cruyff y John van't Schip han llevado a cabo su primer semestre en Chivas, y el balance ha sido negativo tras los primeros torneos domésticos e internacionales.

Al cumplir Jorge Vergara diez años como dueño de Chivas, los medios de comunicación recibimos un correo destacando los logros del mandamás rojiblanco al frente de uno de los equipos más queridos en todo Latinoamérica.

El correo incluía reconocimientos de toda índole: deportivos, administrativos, sociales y otros pertenecientes al negocio rodeando al equipo y la marca del Guadalajara. Con una prosa brillantemente cálida y positiva, se listaba la contratación de Johan Cruyff y su empresa para manejar al club hacia otra era gloriosa del 11 veces campeón de México.

Al cierre de la participación Chiva en los dos primeros torneos manejados completamente por Cruyff y su séquito anglo-holandés, ya podemos hacer el primer corte de caja sobre el proyecto del legendario ex futbolista.

Es malo. Bastante malo.

Chivas ganó solamente ocho partidos este semestre, disputando un total de 23 encuentros oficiales para un porcentaje de 34.7% de juegos ganados en liga y CONCACAF Champions League. En liga, se metieron a liguilla con la calculadora, ya que la diferencia de goles los permitió acceder a la fase final pese a perder dolorosamente en casa 2-0 ante un Tijuana que le tuvo piedad.

En la Concachampions, Chivas hizo historia - de la negativa. Fue el primer equipo mexicano en quedarse en la orilla luego de la fase grupal. En pleno Estadio Omnilife fueron incapaces de acabar con el Xelajú guatemalteco, dirigido por Hernán Medford, el tico que ahora suma dos "azos" en la historia mexicana: el Aztecazo en el 2001 y el 'Chivazo' en 2012.

El Estadio Omnilife continúa luciendo sólo y desprotegido ante las visitas de los demás equipos del fútbol mexicano, y esto ha pasado factura en el equipo. Chivas ganó solamente dos partidos en casa de los diez que disputó en la liga y liguilla. Ante los otros siete equipos que calificaron finalmente a liguilla, solamente le pudo ganar a uno - América.

De la cantera, han desaparecido jugadores prometedores como Erick Torres y Carlos Fierro, muchachos que parecen ahora cartuchos quemados cuando apenas cruzan la adolescencia de sus vidas luego de ser asociados con fracasos pasados en Chivas y de no poder cargar con la responsabilidad ofensiva de un equipo que extraña duramente a hombres como Omar Bravo y Javier Hernández.

Cuestionado como director técnico, John van't Schip recibió a Luis Pérez y Rafa Márquez Lugo como premios de consolación luego de que Chivas no pudo cerrar a Aldo de Nigris u Oribe Peralta. El holandés abandonó el supuesto 4-3-3 que el equipo iba a implementar con una rapidez impresionante, y nadie lo puede culpar.

Chivas no tiene el personal para imitar el estilo Barcelonista que enamora al mundo. No sólo falta el equivalente a Messi, sino el Xavi, el Iniesta, el Villa, el Alexis, el Pedro... en fin, las palabras que han salido con una emoción y un poderío de las bocas colectivas de aquellos que representan a Chivas se las han llevado el viento y permanecen como dolorosas mentiras a su afición.

Las palabras podrán enamorar, pero no perduran. Este equipo necesita acciones para refrendar la grandeza, no las constantes excusas de su dueño, director técnico, y demás portavoces.

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