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Leandro Romagnoli defendió el planteo del equipo tras la derrota ante River, y negó que exista una falta de solidez. Cómo jugó hasta aquí el equipo de Edgardo Bauza.

Leandro Romagnoli, ídolo y emblema del San Lorenzo de estos tiempos, habló sobre el presente del equipo y realizó un análisis del andar del conjunto dirigido por Edgardo Bauza, tras la derrota frente a River y un saldo de cuatro triunfos y tres derrotas (1-1 en Copa, 3-2 en el Torneo Final) en lo que va de 2014. "A veces es cansancio, pero también es mental, cuando no hacés pie ni tenés la pelota te lleva a no estar bien en el partido", resumió brevemente el Pipi.

Pero la pregunta va más allá del cansancio físico que sí se notó en el compromiso en el Monumental. Porque un equipo cansado puede jugar bien o mal, o tener una intención particular, por fuera de lo pesadas que se sientan las piernas. Y allí es donde debe ponerse la lupa en el deambular del Ciclón.

"No entramos bien. Si siempre entráramos de esta manera pensás que el técnico no encontró el equipo, pero pasó solamente un tiempo, San Lorenzo demuestra que sale a ganar en todos lados, este campeonato se vio", insistió el Pipi en su defensa del equipo. Pero, ¿San Lorenzo salió siempre a ganar?

Bauza advirtió desde el análisis, apenas llegado a Boedo, que quería mejorar en defensa y que no tenía problema en modificar el esquema dependiendo del rival. Y no mintió. En los partidos a priori más complicados -Botafogo, en Brasil, y River, en el Monumental-, el Patón apostó por un mediocampo cargado por el triple cinco, conformado por Mercier, Ortigoza y Kalinski. Mientras que en los demás juegos, tanto de local como en las visitas a Argentinos y Olimpo, el planteo fue más ostentoso: con solo dos volantes de contención, y tres creadores jugando detrás de un centrodelantero.

A partir del posicionamiento también se reflejó la actitud: contra Botafogo y River, San Lorenzo dejó jugar al rival, a la espera de cosechar lo que pudiera aparecer en el camino, pero como conciente de no poder torcer un destino desfavorable. Ni en Núñez ni en Río de Janeiro San Lorenzo quiso ser protagonista. Y lo pagó con dos derrotas.

"Después, en el segundo tiempo, se vio un San Lorenzo con más volumen de juego, con más llegada, con otra actitud", siguió defendiendo al equipo Romagnoli. Y es cierto, ante un River que no podía cerrar el partido (tiene enormes problemas para hacer goles) y con el ingreso del propio Pipi, la historia debía cambiar.

Contra Olimpo, único partido que San Lorenzo perdión con Pipi de titular.

Sin embargo, el enganche (participó en los 7 partidos del año, 4 de titular y 3 ingresando en el complemento) está convencido de una idea y la defiende a ultranza. "No estoy de acuerdo con que San Lorenzo no está tan sólido. Hay que tratar de regularse un poco, cuidarse, pero la idea de este grupo es ir siempre para adelante", repitió.

Bauza deberá analizar las virtudes y los defectos de la rotación, generar sociedades que se afiancen con el tiempo y tratar de afinar aspectos de la última línea si quiere empezar a sumar puntos cuando piense más en defenderse que en atacar. Su búsqueda no tiene por qué ser blanco de críticas, pero los intérpretes deberían aceptar ese camino.

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