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Se va al Inter de Porto Alegre después de un gran año en Newell's. El santafesino resignó dinero para juntar prestigio; y lo consiguió. Hoy es una alternativa de Selección.

Mediados de 2012. Sebastián Saja, capitán y referente de un Racing con pretensiones de campeón, les advierte a los dirigentes sobre un tal Ignacio Scocco. Pocas referencias había en el fútbol argentino acerca del presente de ese apellido, que bien podría pasar por una marca de chocolates. Para el arquero de la Academia, Scocco, con quien había compartido equipo en su paso por el AEK Atenas, representaba los goles que -el tiempo lo demostraría- andaba necesitando ese Racing.

La dirigencia desoyó el consejo y eligió a José Sand, por entonces una garantía más por su pasado que por el presente que llevaba. Hoy, el primero es señalado como uno de los mejores delanteros que tiene nuestro país, alternativa de Selección. El segundo llega a Tigre después de su pobre paso por Avellaneda, según sus palabras, ''lo peor'' de su carrera.

Así es el fútbol. El apellido de Scocco redundaba en esos informes periodísticos que se proponen rastrear goles argentinos en distintas partes del mundo. Desde Emiratos Árabes llegaban, menospreciados, los registros del delantero santafesino.

Los prejuicios sobre el fútbol árabe no afectaron la perspectiva de Gerardo Martino: El Tata quería repatriar a Nacho, cuya fama y su recuerdo sí persistían entre los hinchas de Newell’s. En 2004 había sorprendido a esos mismos hinchas, convenciendo a Américo Rubén Gallego de que estaba por encima del brasileño Mario Jardel. En el Apertura de ese año la Lepra se consagró campeón. Y Scocco, aunque no indiscutido, participó activamente (y con goles) en la conquista.

Scocco deja el fútbol argentino, seguirá su carrera en el Internacional de Porto Alegre. Faltan detalles burocráticos, pero así será, tal como lo confirmó el propio delantero en su cuenta Twitter. Que futbolistas como él abandonen nuestro país es siempre una mala noticia. Un año le bastó para corroborar que, a pesar de las adversidades de esta Liga para mantener a sus mejores talentos, todavía existen escapes ante tanto reniego por esa intrometida moneda extranjera. Luces que refutan el vaciamiento. Como si la genética del fútbol argentino siempre se guardara un grito de resistencia.

A los 27 años se convirtió en una suerte de contraejemplo de otros tantos delanteros nacionales, cracks como él, que yerran de liga en liga juntando dinero y rifando lo que en el fútbol se reconoce como prestigio. La marcha de Scocco fue más osada: resignó dinero para juntar prestigio. Fue goleador – junto a Facundo Ferreyra- del Torneo Incial 2012. Volvió a ser goleador –campeón y figura- del Inicial 2013, también compartiendo ese primer puesto con Emmanuel Gigliotti. Integró la Selección argentina que disputó las dos ediciones del Superclásico de las Américas, frente a Brasil. Los compromisos por Libertadores con Newell's le impidieron estar en la última fecha de Eliminatorias.

"No tuve buenas experiencias con los técnicos en México y en Europa. No dejaban participar al jugador", explicó en alguna entrevista. Será que Scocco no es un jugador para las ligas de Europa. O será que no quiso serlo, al menos durante estos últimos doce meses. Y esa conducta merece ser celebrada. Su deseo por volver a Newell’s a cualquier precio, incluso desechando otros mercados, poniendo dinero de su billetera, lo ratifica.

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