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Benjamín Joya y Daniel Cuevas, el 'dúo dinámico' estadounidense de Santos Laguna

Benjamín Joya y Daniel Cuevas, el 'dúo dinámico' estadounidense de Santos Laguna

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Ambos de padres mexicanos, se decantaron por el "Tío Sam" debido a que nunca se les dio la oportunidad en nuestro país; claves para que EE.UU. regresara a un Mundial Sub 20.

PUEBLA, PUEBLA.- Entre ellos dialogan en inglés. O más bien una mezcla, el spanglish. Cuando uno no entiende lo que le preguntan, el otro funge de traductor y viceversa. Trabajan en mancuerna, se asisten literalmente tanto dentro como fuera la cancha porque, coinciden, son "cuates". Benjamín Joya y Daniel Cuevas componen a los 'otros' mexico-americanos de la Selección mundialista Sub 20 de Estados Unidos que militan en la Liga MX.

Juan Pablo Ocegueda constituye el expediente más sonado de los futbolistas con doble nacionalidad dado su problema con Chivas. En cambio, ellos dos juegan para las categorías inferiores de Santos Laguna, aunque en ocasiones concentran con el primer equipo.

"Benji" y "Dani", como les apodan de cariño dentro de la escuadra, tienen sus propias historias que, en algún punto, fuera por el azar o destino, se entrelazaron hasta el día de hoy. Procedentes de nuestro país, sus familias llegaron a EE.UU. en búsqueda de una vida mejor.

Nacido en San José, California, Joya despegó su carrera en el representativo estatal de Bakersfield, donde le vieron aptitudes para llevarlo a la Fuerza De Anza. Tuvo que debatirse entre continuar los estudios, trabajar o perseguir su sueño: el fútbol.

"Mi mamá era janitor. Ahm, ¿cómo se dice?"

"Conserje", le 'sopla' Cuevas.

"Sí, eso. Se dedicaba a hacerle de todo un poco como limpiar pisos, era muy difícil nuestra situación. Yo le ayudaba. Ella nos mantenía y cuidaba a mis hermanitos junto a mi padrastro, y tuve que abandonarlos en ese entonces...", contó con resignación a Goal.com México.




A su vez, Cuevas, oriundo de Sacramento, California, también se topó con la disyuntiva de la escuela o la pelota; se decidió por lo segundo. "Cuando estaba en la Academy [Academia de Desarrollo de California], yo ya no quería seguir becado para ir a la universidad; quería jugar profesionalmente, que me pagaran", reveló.

Es ahí cuando irrumpe el greco-argentino Maximiliano Roditis, su representante compartido y otrora jugador que pasó por las ligas argentina, griega, estadounidense y mexicana; concretamente, en el Atlante campeón de Ricardo La Volpe, aunque para la segunda vuelta causó baja. 

"Recuerdo mucho el día en que lo conocí. Fue un partido después de la academy de los San José Earthquakes [Terremotos]. Se acercó a platicar conmigo, me dijo que le agradaba y que quería llevarme a probarme a México: mi sueño. Mis papás desconfiaron al principio de él porque nunca lo habían visto ni sabían de él, pero hablaron y de la nada ya eran casi amigos", evoca Joya en medio de las risas.

Cuevas Granados lo trató en una situación similar. De hecho, reveló que, inicialmente, la visita al otro lado de la frontera incluía una visoría en Atlas, algo que ya no se dio porque a los "Guerreros" les gustó el par y se lo quedaron.

Así pues, dejaron atrás el american way of life el estilo de vida promedio en EE.UU. para aterrizar en Torreón, Coahuila, una ciudad que en el reciente sexenio experimentó episodios de inseguridad gracias al crimen organizado. Por ejemplo, el 20 de agosto de 2011, durante el transcurso de un Santos-Morelia, se desató una balacera en los alrededores del TSM que sembró el pánico generalizado.

Joya Jiménez ya se localizaba en aquel momento en "La Perla de la Laguna", por lo que narró su testimonio: "Fue muy feo. Yo vivía en la casa club, ese día afortunadamente no estaba en el estadio; nos dimos cuenta de la diferencia entre Estados Unidos y México. Allá [EE.UU] también hay violencia, aunque no tanta como aquí. Daniel y yo tuvimos que acostumbrarnos a eso, pero tampoco pasa diario, es tranquilo y Torreón nos gusta mucho".




Además, Cuevas asegura que, a diferencia de otros cuadros, Santos sí se fía de su cantera: "Se le da chance a los jóvenes como nosotros. La Sub 20 es muy buena, siempre pelea por los torneos. Espero que, así como a 'Benji', pronto suba [al plantel de honor]". De la mano de Benjamín Galindo, el mediocampista diestro debutó contra Jaguares (0-0) en la novena jornada del Apertura 2012.

En la escuadra de la Comarca actualmente hay otro compatriota suyo: Hérculez Gómez. En realidad son cinco, contando al arquero Jesús Guzmán y el zaguero Javier Abella, quienes no recibieron la convocatoria del entrenador Tab Ramos para asistir al Premundial Sub 20. El '16' santista ha arropado a los dos e inclusive los aconseja. "A mí, que juego arriba, me da tips: por dónde moverme o cómo anticipar a los defensas. Le hacemos caso como a todos los compañeros, pero sobre todo a él al ser mexico-americano", confesó 'Dani'.

Cuestionado acerca de si en Santos se relacionan de forma distinta con los cinco ellos, Gómez, Guzmán y Abella por su condición de estadounidenses, bromeó: "Nunca nos han hecho sentir de mal o distinto, eso es algo muy bueno del grupo. Si ni parecemos 'gringos'...".

Respecto a la labor del estratega de los "Albiverdes", el portugués Pedro Caixinha, Joya evaluó que el conjunto poco a poco asimila las ideas foráneas. "Trabaja diferente, como más de Europa: pocos toques para pisar el área [rival] y aprovechar las pelotas paradas. Lastimosamente no se han dado los resultados que querríamos. Dios quiera que la victoria frente a América sea el comienzo de algo mejor", deseó.

Tanto Daniel como Benjamín ampliaron su contrato tres años. Por ende, aseguran verse con futuro dentro de la institución presidida por Alejandro Irarragorri; sin embargo, acordaron que, si no disfrutan de regularidad, no descartan partir a otro lado. Suponen que su intervención en el Premundial Cuevas registra una diana, en el que obtuvieron el pasaje a Turquía 2013, respaldará su petición.

"Como futbolistas, buscamos lo mejor para nosotros. En Santos estamos muy contentos, nos han tratado muy bien. Ojalá nos hayan visto y regresando nos den más minutos; si no, pues para eso está nuestro agente [Roditis]", aseveró el volante.




Interrogados por el fenómeno de la 'mexicanización' del elenco de las "Barras y las Estrellas", manifestaron su complacencia. Incluso sugirieron al "Tri" emularlos, pero a la inversa. Dato: de los 18 elementos con los que cuenta el técnico Ramos, nueve —incluidos Javan Torre, Luis Gil, Mikey López, Daniel García, José Villarreal y Mario Rodríguez son de ascendencia de nuestro país.

"Costó trabajo aceptarlo [en EE.UU.]: el fútbol estadounidense necesita del estilo latino, del mexicano, de la chispa, la velocidad o el juego a ras de piso; pero el mexicano también podría echar mano del estadounidense, de la parte física. Así como nosotros, hay futbolistas estadounidenses que nacieron en México; solo falta que ellos [los directivos mexicanos] hagan el scouting debido", reflexionó Joya.

Sobre si aceptaron defender el blanco, azul y rojo exclusivamente porque la Federación de Fútbol de Estados Unidos (U.S. Soccer, en inglés) los 'apañó', aceptaron que así fue en un inicio.

"Es que en México está difícil, es muy buena selección. Casi todas las posiciones están cubiertas por dos o tres jugadores de primer nivel. No estoy diciendo que Estados Unidos no sea un buen equipo, al contrario: la diferencia es que están más abiertos a abrirles las puertas a los de afuera", apuntó Joya.

Ejemplo de ello es 'JP' Ocegueda, el capitán de la Sub 20 'gringa', quien, a ciencia cierta, todavía no se sabe en dónde proseguirá su carrera porque en el Guadalajara ya no es elegible al ser considerado un extranjero pese a su doble nacionalidad y pasado mexicano.

Cuevas comentó que, de ser así, quizás el "Rebaño Sagrado" se arrepienta a mediano o largo plazo: "Ni modo, son las reglas del 'juego', del equipo y se respetan. Si sí se va a Chivas USA creo que le va a ir muchísimo mejor. Allá ellos, Chivas se lo perderá".

Finalmente, Cuevas y Joya aclararon que no acudirían a un llamado de Luis Fernando Tena o José Manuel de la Torre. Son mexicanos, lo presumen orgullosamente, pero su corazón y cabeza laten y razonan idénticamente: jurarle fidelidad a la Star-Spangled Banner (la bandera llena de estrellas) hasta la eternidad porque las raíces, en este punto, ya no llaman.

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