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El entrenador de Querétaro habló en exclusiva para Goal.com frente a su duelo importantísimo contra Atlas en la lucha por el no descenso.

A nueve puntos del Atlas, el duelo directo que tendrán los Gallos Blancos contra los Zorros este fin de semana se antoja como la última oportunidad que tienen los queretanos para evitar la quema del descenso. Ignacio Ambriz llegó a Querétaro con menos de una temporada completa para salvar al club comandado de forma administrativa por Adolfo Ríos y Markus López.

Es un entrenamiento normal. Los jugadores pelotean después de haber cumplido con los ejercicios y movimientos solicitados. No se nota mucha tensión. Ríen, se hablan entre ellos y se preparan para enfrentar al siguiente rival. Nacho Ambriz habla detenidamente y a solas con Gonzalo Pineda, luego con Luis Ángel Landín. La táctica del ex DT de Chivas y San Luis es determinar si el resto del plantel está comprometido.

"Por eso ahora me ves platicando con Pineda, con Landín. Tú como entrenador puedes estar tranquilo, pero también tiene que estarlo la gente," dice Ambriz en entrevista para Goal.com. Su intención es acercar a los líderes, ganárselos y transmitir el mensaje al plantel por medio de ellos.

"En un grupo no todos tienen esa facultad de hablar. Unos esperan que les digan 'acércate', pero hay gente que se les da muy fácil," comenta. "Gonzalo tiene esa facilidad y es un líder. Es de esos líderes que en la cancha siempre trabaja bien, también. Tu tienes tu escencia y buscas a ver quién te ayuda a transmitirla," dice Ambriz de Pineda, ex jugador de Pumas, Chivas y Cruz Azul.

En Querétaro, Ambriz se ha encontrado ante la dificultad de "cambiarle el chip" a sus refuerzos colombianos, quienes todos venían de ser campeones con Millonarios, club que actualmente está compitiendo en la Copa Libertadores, a una mentalidad enfocada en evitar caer al Ascenso MX.

"Yo tengo extranjeros quienes casi todos venían de ser campeones [con Millonarios]. Su mentalidad es otra, llegan acá y se dan cuenta que la situación es otra," explica Ambriz. "Tienes que tomarlos y dejarles en claro que están peleando un descenso. Voy a ser más drástico, se están peleando la comida de sus familias. Si yo llego aquí y les digo que mi intención es calificar... nos vamos a ir [al descenso]," continúa.

"A los colombianos los voy entiendo, como son, como piensan. Ellos vienen de ser campeones y se dan cuenta que llegan ahora a pelear un descenso. Y los tienes que comprometer y meter al redil para que se den cuenta lo que están peleando," dice el ex capitán de la Selección Mexicana.

Ambriz entiende que un jugador tiene un periodo de tiempo donde no está familiarizado con el país al que llega, pero admite que con los colombianos y Juan Carlos Mariño, el peruano, ha tenido mejor suerte en un principio que con Luiz Apodí, el refuerzo brasileño del club.

"Normalmente, la adaptación de un extranjero es de seis meses, generalmente ayudados por el idioma. Yo te puedo decir que aquí, por ejemplo, [el brasileño] Apodi, hablaba con él y me daba cuenta que no me entendía," recuerda. "Lo acerco y me pidió que hablara más despacio para que me entendiera. Ahora está más integrado," dice.

En sustitución de Sergio Bueno, Ambriz llegó al club para intentar revertir la tendencia que tenía al equipo desmotivado por los resultados obtenidos. El ex auxiliar de Javier Aguirre tenía como mandato revertir la actitud antes de mandar a sus elementos a la cancha para buscar la victoria.

"[Su ánimo estaba] un poquito lastimado porque venían de dos derrotas y cinco puntos de diferencia [con Atlas]. Con cinco puntos... la losa empieza a ser más pesada," explica. "Lo único que les pido es que confíen en el trabajo, ser ordenados, tener intensidad. Si conservas el cero, tienes posibilidades. Ganar 1-0 vale lo mismo que ganar 3 ó 4-0. Yo sé que Atlas nos gana en goleo también, pero mientras sumemos tenemos chances," revela.

Su último trabajo, ser DT de Chivas cuando estos pasaban por una situación pésima tras el mandato de Fernando Quirarte, terminó con desembocar en la revolución holandesa que instauró Jorge Vergara con Johan Cruyff y John van't Schip.

"Lo que pasa es que todos los reflectores están en Chivas. Ahí, todos me daban con que me había sacado la lotería. Yo digo lo que siento, y siento que esto es más complicado," dice, comparando su tiempo en Querétaro con Chivas.

Si bien tomar un equipo al borde del precipicio puede ser de lo más complicado que un entrenador pueda hacer en su carrera, a Ambriz no le espanta el reto, pese a lo que puede implicar esto para su carrera. "De diez personas, nueve dicen que este equipo está muerto. Si esto sale, pues me pondrán la palomita. Y si no, pues a lo mejor puede ser mi entierro como entrenador. Pareciera que tengo todo en contra."

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