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La segunda competencia en importancia en Europa tendrá un finalista español, lo que pone en debate la elección de los clubes de "segunda línea" de apostar al plano internacional.

Este jueves se disputarán los duelos de ida de las semifinales de la UEFA Europa League, pero hay algo que ya está garantizado antes de los 180 minutos: uno de los que llegará a la definición en Turín el 14 de mayo será español, ya que en una de las llaves se enfrentan Sevilla y Valencia. Y esta situación dispara una pregunta: ¿los españoles apuestan a esta competencia por lo desparejo de la Liga?

A simple vista, todo indica que resulta mucho más fácil ganar el segundo trofeo en importancia a nivel europeo que el campeonato doméstico, definido en los últimos años por Barcelona o Real Madrid, hasta la repentina irrupción de Atlético de Madrid como líder y gran candidato a cortar con la hegemonía de los dos gigantes de la península ibérica.

Hasta el propio Colchonero se vio en este escenario hace cuatro y dos temporadas, donde consiguió dos de sus títulos internacionales al vencer a Fulham en 2010 y a Athletic de Bilbao, otro español, en la edición 2011-12. Y un poco más atrás, en la 2006-07, Sevilla derrotó en la final a Espanyol de Barcelona. Sí, otros dos que suelen quedar muy lejos de la pelea por el título en el torneo local.

La matemática brinda un argumento muy grande: en la Liga son 38 fechas donde sólo equipos multimillonarios mantienen el ritmo, mientras que en la Europa League se puede ser campeón con 15 partidos, entre los seis de la fase de grupos, otros ocho en las cuatro rondas de eliminación con ida y vuelta, más la final. Pueden sumarse otros dos o cuatro si juegan la ronda previa de clasificación, pero no cambia demasiado la variable.

Y ni que hablar si, por el camino, se cruzan con equipos de países totalmente inferiores desde lo futbolístico. Basta con repasar el camino de Valencia, que se topó con Swansea, Kuban Krasnodar y St. Gallen en la etapa de grupos, mientras que luego superó a Dínamo Kiev, Ludogorets y Basel en las tres rondas siguientes; en cuanto a los andaluces, pasaron a Mladost (Montenegro) y a Slask Wroclaw (Polonia) en las dos fases previas; la zona con Estoril, Friburgo y Slovan Liberec, para luego eliminar a Maribor, a Betis en el clásico y a Porto.

La contracara
Toda esta tesis se contrapone totalmente con lo que ocurre, por ejemplo, con los equipos ingleses. Se dejará de lado el caso italiano, donde a excepción de Juventus, otro de los semifinalistas de la competición, su desempeño internacional desde hace varios años es muy pobre. En la Premier League, aunque también son los mismos equipos los que se disputan la corona históricamente, suele abrirse el juego a varios clubes más.

Chelsea es el vigente campeón de la Europa League y eso es indiscutible, porque durante una temporada turbulenta y con cambio de entrenadores, apuntó directo a este título. De todas formas, terminó en el tercer lugar en la Premier y así se clasificó a la Champions League, por lo que no defendió el título. Pero de los representantes ingleses en esta edición, sólo Tottenham llegó a los octavos de final y fue derrotado por Benfica, el último semifinalista.

El cruce entre Sevilla y Betis, quinto y octavo respectivamente en La Liga, será la gran oportunidad para dos equipos con historia en España pero que quedaron relegados y son grandes víctimas del bipartidismo (o tri en la temporada actual), que sueñan con cerrar la 2013-14 con una vuelta olímpica que a nivel nacional es imposible.

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