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Con motivo del EU-Costa Rica, recordamos el cabezazo de Jonathan Bornstein que permitió a Honduras ir a su segundo Mundial, y dejó en el suelo a los 'ticos'.

El 14 de octubre de 2009 se convirtió en un día histórico para la selección de Honduras. La tristeza y la frustración de 27 años sin jugar un Mundial se terminaba para los catrachos invadiendo de felicidad a una nación que caminaba entre la tristeza por el golpe de Estado que meses antes había azotado al país.

Ese día, Honduras visitaba el Cuscatlán de El Salvador con la obligación de ganar si aspiraba ir a Sudáfrica 2010. Pero eso no era todo, pues dependía completamente del resultado que Estados Unidos y Costa Rica tuvieran en el RFK Stadium de Washington. Ahí, los catrachos requerían obligadamente que los ticos no le ganaran a los estadounidenses.

Las malas noticias llegaban para Honduras muy pronto. No habían pasado ni 25 minutos y Costa Rica ganaba cómodamente ante Estados Unidos gracias a dos goles de la 'Comadreja', Brian Ruiz. Los estadounidenses estaban ya calificados y eso hacía suponer que no le meterían fuerza al partido ante los centroamericanos.

Mientras Honduras vencía con tanto de Carlos Pavón en El Salvador, los tres puntos eran insuficientes pues con la victoria en Washington, Costa Rica calificaba como el tercer mejor equipo de la CONCACAF y enviaba a Honduras a la repesca ante Uruguay.

Las caras en suelo catracho eran de frustración y tristeza. Un silencio que atemorizaba y que regresaba a los hondureños a una triste realidad vivida cada cuatro años.

Pero en la vida y en el fútbol se dan milagros, y después de tanto, era el instante en el que Hoinduras se beneficiara de uno. A los 71 minutos, Michael Bradley descontaba para los Estados Unidos y dejaba el marcador ante Costa Rica por 2-1.

Cuando el juego agonizaba y solo se esperaba el pitado final, llegó el cabezazo que cambió la vida de un país y que convirtió a un estadounidense en el libertador futbolístico más importante para un país centroamericano.

A los 94 minutos, en tiempo de compensación, Jonathan Bornstein aprovechó un tiro de esquina para elevarse por todo lo alto e impactar un remate que vencía a Keilor Navas. Contrastes centroamericanos. Mientras Costa Rica pasaba de la alegría al llanto, Honduras iba de las lágrimas de frustración al vértigo que solo la victoria extiende.

Con ese empate a dos goles, Honduras calificaba a la Copa del Mundo de Sudáfrica. No había por qué ahogar más gritos, era el instante para que toda una nación saliera a las calles a festejar una alegría que solo un balón da.

Llegaron los días feriados y los monumentos a Jonathan Bornstein. Llegaba el instante de cerrar el Hexagonal y hacer el recuento de daños y felicidad.

Hoy, han pasado cerca de cuatro años desde aquel momento. En esta segunda fecha del Hexagonal Final rumbo a Brasil 2014, Costa Rica deberá volver a visitar a los Estados Unidos en un encuentro de nostalgia para los ticos, y de gratos recuerdos para los hondureños. Es un nuevo capítulo, pero para algunos, la historia trae recuerdos que uno no podrá jamás dejar de recordar.


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