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Como entrenador de Boca, el Virrey tiene una racha intachable en Brasil. De seis cruces directos que tuvo, nunca quedó afuera. Empató tres, ganó tres y obtuvo tres titulos.

Boca es un gran signo de pregunta. Juega mal y se defiende aún peor. Pero hay algo que no se puede esquivar, que son los números de Carlos Bianchi al mando del Xeneize, los mismos que le permiten estar aún al frente del equipo.

Bianchi disputó cuatro Copas Libertadores al mando del conjunto de la Ribera: 2000, 2001, 2003 y 2004. En todas esas ediciones fue finalista y de esas cuatro finales, ganó tres. Implacable. Todo esto se torna mucho más impresionante si se tiene en cuenta que en las cuatro ediciones debió enfrentarse a seis equipos brasileños y nunca quedó eliminado.

En sus excursiones a Brasil, al Virrey no le tocó perder jamás. En el 2000, se cruzó al poderoso Palmeiras, que venía de ser campeón en la edición anterior, ni más ni menos que en la final. Allí empató en San Pablo 0 a 0 y se terminó imponiendo en los penales.

Al año siguiente primer le tocó enfrentar a Vasco da Gama en cuartos de final, a quien venció en Río de Janeiro por 1 a 0, y en la semifinal volvió a cruzarse con el Verdão, a quien eliminó de visitante por penales tras igualar 2 a 2.

Su regreso en 2003 fue cuando mejor le fue ya que definió ambas veces en tierras brasileñas y en ambas goleó. Primero le covirtió 4 a Paysandú y luego le ganó la final a Santos en San Pablo por 3 a 1, jugando en un gran nivel ambos partidos.

En el 2004 se dio el último enfrentamiento. Fue empate por 0 a 0 en San Pablo ante el Sao Caetano. La llave se decidió en La Bombonera y, para no perder la costumbre, pasó Boca por penales.

En resumen, Bianchi ganó tres partidos y perdió tres. Sus equipos convirtieron diez goles y les hicieron cinco. Estadística mata presente.

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