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Los "Felinos" fueron el primer cuadro dentro de los anales del fútbol azteca en ser campeón de la Copa y descender en simultáneo. Los "Potros", a evitar emularlos.

Ser el mejor entre los mejores no solo de la Liga MX, sino también del Ascenso, no implica ser un equipo de Primera en todos los sentidos. Que se lo pregunten al Atlante, que sin importar que pueda imponerse a Cruz Azul en el otro certamen casero, aún corre el riesgo de perder la categoría.

En la actualidad, los "Potros de Hierro" presumen números de pánico: colista de la general del Torneo Clausura 2013, la peor defensiva 29 goles en contra por solo 11 a favor, es decir, una diferencia de -18 y penúltimo sitio en la tabla de porcentajes (1.0714 versus 1.0000 de Gallos Blancos), solo siete encima de los "Emplumados", aún con 12 puntos en disputa.

Además, la situación se ha agravado desde que Daniel Guzmán entró al quite en sustitución de Ricardo La Volpe a partir de la jornada cinco. Cabe recordar que el argentino renunció debido a un aneurisma aórtico abdominal que lo obligó a atender su salud y salir del club apenas a finales de enero del 2013.

Bajo el mandato del "Travieso", ya son siete derrotas las registradas en nuevo cotejos dirigidos, a cambio solo de un triunfo en su debut vs. Monterrey (3-1). De hecho, seis de esas siete se han desarrollado de forma seguida desde la ocho, en la que sucumbieron a costa de Tijuana (2-0) en el Caliente.




Sin embargo, la historia de los "Azulgranas" no es un hecho sin precedentes en los anales del balompié mexicano. Un par de décadas atrás, durante la Temporada 1995-96, la última larga disputada en el país previo a la instauración de los torneos cortos, Tigres representó el "caso cero".

Dirigidos en ese entonces por Víctor Manuel Vucetich, los norteños no lograron mantenerse a pesar de que se metieron hasta la Liguilla. En esa fase cayeron a manos del Necaxa de Manuel Lapuente, a la postre campeón. Morelia personificó a su verdugo en la lucha encarnizada.

En cambio, en la Copa sí dieron la vuelta olímpica por segunda ocasión en su palmarés. En el duelo definitivo ajusticiaron a Atlas mediante un marcador global de 2-1. Eso sí, únicamente duraron 12 meses en la Segunda al monopolizar ambos certamenes regresando vía directa sin necesidad de Finales.

Por ende, de obtener su segunda Copa (aunada a la de 1950/51), los atlantistas deberán cambiar el chip con rapidez, postergar los festejos y optar por centrarse en su objetivo número uno: salvarse, lo que implica relegar a los queretanos.

Lo dijo hasta el presidente ejecutivo de la institución, José Antonio García, quien aceptó públicamente en vísperas del compromiso ante la "Máquina": "cambiaríamos el título de la Copa por seis puntos en la Liga". Y cómo no.

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