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El delantero colombiano se despidió de La Máquina tras apenas un torneo de trabajo para enrolar en River Plate.

Un semestre, dos torneos, nueve goles y un fatídico poste que pudo haber significado la diferencia entre un subcampeonato y un campeonato de liga. Ese es el legado de Teo Gutiérrez en Cruz Azul, luego de que el colombiano se haya ido finalmente a Argentina luego de semanas de estire y afloje con la directiva cementera.

Entre la Liga MX y la Copa MX, el ex Junior y Racing entre otros clavó nueve goles en el registro del equipo de Memo Vázquez. Su momento cumbre y, simultáneamente, el más bajo, se llevaron a cabo en la misma noche. Era la final de vuelta del fútbol mexicano. Con una ventaja de 1-0 a cuesta, Gutiérrez aprovechó un contragolpe para definir con velocidad y técnica.

La parcialidad azul explotó en las gradas, y el Estadio Azteca quedó como testigo al poderío del colombiano. Con ese 2-0 a cuesta y solamente diez hombres sobre la cancha, ya sabemos todos como terminó el desarrollo. América forjó una leyenda en apenas cinco minutos, dejando en claro que esta era una de las finales más intensas en la historia del fútbol mexicano.

Pero la hecatombe pudo haber sido evitada. Cruz Azul desperdició contragolpes con ventajas numéricas durante todo el encuentro. Unas fueron evitadas por obra de Moisés Muñoz, el gran héroe del duelo, otras más cruelmente yendo apenas un lado del poste. Pero hubo uno que lleva la estampa de Teófilo Gutiérrez.

Christian Giménez buscó tiro-centro hacia el cierre del colombiano, y con el disparo del argentino pasando aparentemente un poquito más largo de lo que esperaba, el '29' de Cruz Azul cerró el espacio, provocando una carambola fatídica donde era más difícil fallar que anotar. El colombiano logró lo más difícil.

Ese gol hubiese sido la diferencia. Algo que ni el heroismo de Moisés Muñoz pudo haber detenido, un gol que quizá le hubiera dado un título y una continuidad más larga a un jugador que nunca dejó de ver hacia fuera para definir sus opciones a futuro.

Ahora, Teo Gutiérrez se despide del fútbol mexicano, viajando de forma poléimca a la urbe donde, por penúltima vez, dejó una huella imborrable no por su exquisito talento y forma, sino por la mismísima polémica que lo impulsó a huir de Argentina, y tras una tormenta de algunos meses, llegar a México por primera vez.

Quizá es sed de venganza. Quizá, la grandeza de River que lo llama. Una grandeza, que al igual de la de Cruz Azul, puede ser sofocante y presionada. Mientras Teo llega, Funes Mori se quiere ir. La declaración a la cabeza del caso ofrece una declaración fuerte. "Funes Mori se quiere ir, pero así no son las formas."

La ironía es casi demasiada.

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