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A lo largo de 20 años, la Selección Mexicana de Futbol tiene cuentas pendientes en tierras centroamericanas. Dos décadas en que los aztecas no han podido conquistar Honduras.

La rivalidad entre estas dos selecciones se empezó a forjar en los años ochentas para asistir al Mundial de España 1982, cuando los “catrachos” dejaron fuera de la justa mundialista al “Tri” (México tenía que ganarle a la selección hondureña para calificar, pero un empate a cero nos dejó fuera, otorgándole el pase a Honduras y a El Salvador).

La rivalidad -deportiva- entre Honduras y México terminó de cocinarse el 3 de Mayo de 1993 en Tegucigalpa (previo al Mundial de USA´94), en aquellos días se dieron actos de violencia antes, durante y después del partido, que marcaron para siempre los choques entre estas dos selecciones. Aquel día los nuestros propinaron una goleada a la “bicolor” que no olvidarían, ya que quedaría grabada en las mentes de los jugadores y aficionados hondureños. Un 4 por 1 contundente que a la postre sentenció y corto las aspiraciones hondureñas para asistir al Mundial (curiosamente fue la última victoria de los aztecas en el país centroamericano).

Aquel año (1993) y aquella derrota de la “H” ha sembrado el odio y sed de venganza deportiva hacia  los nuestros, la cual aún no han saciado pese a no poderles ganar en su casa desde hace tres hexagonales (para el Mundial de Alemania 2006 no se enfrentaron), la afición “catracha” no olvida, no perdona y no claudicará ante los nuestros por saciar esa hambre de ver derrotada y caída a la Selección Mexicana.

El encuentro del próximo viernes es de alto riesgo, el estadio Olímpico Universitario lucirá un lleno espectacular (35.000 mil entradas de las 37.000 ya han sido vendidas, las 2.000 restantes están en manos de los revendedores), la afición se hará sentir desde el primer minuto apoyando fervientemente a su “bicolor”, presionando a los nuestros para lograr inquietar y sacarlos de concentración. Por su parte los jugadores pelearan cada balón como si fuera el último, con ímpetu y gallardía. México deberá tener el carácter suficiente y la concentración para sobreponerse a las adversidades del cotejo. El clima será un factor fundamental que puede mermar físicamente a los nuestros, un hándicap que los hondureños quieren hacer pesar en su patio, tal y como lo hizo ante Estados Unidos.

En el tema meramente futbolístico los hondureños son técnicamente inferiores a los mexicanos, pero recompensan con el físico que es más prominente las “carencias” futbolísticas que puedan llegar a tener. Los “catrachos” sabrán recompensar esa “desventaja” con el hambre, el coraje y las agallas que los caracteriza, además del impulso psicológico que le dará su tribuna.

México tendrá  una dura y complicada estancia en Honduras, donde serán recibidos por un ambiente hostil desde el mismo momento en que pongan un pie en la tierra prometida. Los pupilos del “Chepo” de la Torre saben a lo que se enfrentan, una visita de las mas complicadas en el Hexagonal, salir de San Pedro Sula con un empate seria bien recibido por la afición mexicana, una derrota repercutirá anímicamente para enfrentar el martes a Estados Unidos en el Azteca, un triunfo seria extraordinario para el “Tri” ya que calmaría las aguas que vienen revueltas desde el juego ante Jamaica.

El próximo viernes viviremos una edición más de un Honduras-México, que ya por si solo se puede etiquetar como un clásico en el área de Concacaf. Por el bien del fútbol, quién resulte vencedor esperemos que los aficionados y jugadores se comporten a la altura, donde  impere el respeto y tolerancia, que la violencia no se haga presente en lo que debe de ser un ambiente de fiesta premundialista, que no se olviden que es un simple partido de fútbol.


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