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Ruíz, Leiva y Campos se desentendieron de las acusaciones económicas, mas aseguraron que los resultados deportivos respaldan al dueño del Guadalajara y Chivas USA.

PUEBLA, PUEBLA -- Al margen de David Ramírez y Dylan Flores, John Jairo Ruíz, Gabriel Leiva y Jeaustin Campos saben como pocos del Saprissa en la actual 'delegación' costarricense que se localiza en Puebla disputando el Premundial Sub 20 de la Concacaf.

Conocieron la institución desde las entrañas, puesto que los primeros dos surgieron futbolísticamente de ahí y el otro lo encabezó como directivo y posteriormente técnico. Son palabra autorizada al momento de opinar acerca de su otrora club, el presente, el pasado y el tema Jorge Vergara.

Jhon Jairo Ruíz y Gabriel Leiva estuvieron en las inferiores del "Monstruo Morado" cuando el empresario Jorge Vergara lo administró del periodo 2003-2011. Éste lo adquirió a cambio de cuatro millones de dólares por el 67 por ciento de las acciones del conjunto más laureado de Costa Rica gracias a sus 29 títulos, tres Campeones de Concacaf y un tercer lugar en el Mundial de Clubes en el 2005 que le valieron ser reconocido como el "Mejor del Siglo XX" dentro de la Concacaf.

El magnate cambió varios aspectos en la institución como, por ejemplo, instaurar la política de disputar los partidos con puros jugadores ticos, fortalecimiento de las ligas menores, instalación de gramilla sintética, limpiar la publicidad un poco de la playera, etcétera.

Tras ocho años de administración y con misma cantidad de títulos recolectados, para el 15 de abril de 2011, Vergara Madrigal vende su parte correspondiente al conglomerado mediático Grupo Horizonte en un monto no revelado. Apenas la semana previa, el directivo Alberto Raven acusó al magnate mexicano de haber dejado "técnicamente quebradas" las arcas y cuentas mediante una deuda de ocho millones de dólares.

Ruíz y Leiva se refirieron al respecto sin querer entrar en polémica. No obstante, en la cuestión deportiva, aplaudieron los logros conseguidos como los siete campeonatos locales, uno de Concacaf y, sobre todo, el éxito máximo internacionalmente hablando: el tercer lugar en el Mundial de Clubes, en el que, en ese orden, acabó debajo solo de Sao Paulo y Liverpool.

"Eso no lo puedo contestar, simplemente me dedicaba a jugar fútbol. No fui directivo ni administrador del equipo para saber si en realidad lo dejó en quiebra; lo que sí te puedo decir es que malo no era ya que con él se ganaron muchos títulos, se hizo historia en el Mundial...", recordó el delantero del Mouscron belga en entrevista a Goal.com México.

Ya cuando ascendió al plantel de honor, a Ruíz también le complacía que, en ese entonces, fueran el cuadro exclusivo de su país en el que se contrataran nada más costarricenses.

"Repito: yo solo hacía lo mío y no puedo hablar más porque no conozco esa situación. Llegué a saludarlo en alguna ocasión cuando llegó a ir. Hizo cosas buenas como lo de jugar con puros nacionales, eso era algo muy bueno para todos, nos agradaba esa idea que estableció, nos fue bien así", sostuvo.




Leiva se soltó un poco más, de manera que alabó la capacidad no solo de Vergara, sino de Ángelica Fuentes, a quien, en el discurso oficial de la "S", igualmente fungía como presidente.

"Él es un señor muy inteligente, al igual que la esposa que también se acercaba mucho al club. Es gente que sabe lo que hace y que siempre le puso empeño, y nosotros se lo agradecemos. De lo otro [la quiebra] no sabría decirte, me sorprendería que fuera así porque su trabajo era bueno", opinó el defensa de River Plate, de Argentina, y único legionario de todos los representativos nacionales que milita en Sudamérica


"DON JORGE ES UN HOMBRE INTELIGENTE"

A su vez, Jeaustin Campos, DT de Puerto Rico, coincidió con Vergara en su puesto de gerente deportivo de los tibaseños, época en la que le tocó ser protagonista de un par de cetros locales y el aludido tercer lugar en Japón 2005.
Luego se transformó en el técnico y alzó cuatro copas de liga de forma consecutiva hasta que, por allá del noviembre del 2009, lo destituyeron por malos resultados.

Campos relató que al empezar el proyecto, había una especia de sinergia o fraternidad entre el emporio de Vergara que con el transcurso de los años se desgastó.

"En un principio, Chivas, Chivas USA y Saprissa eramos algo así como tres hermanos: laborábamos a la par y siempre al pendiente uno del otro varias veces a la semana, la comunicación era constante fuera con Néstor [de la Torre], Efraín [Flores], [Mariano] Varela... Eso sí, hay que dejar claro algo: Don Jorge agarró al equipo quebrado, lo salvó de ella, le inyectó dinero. No es como que no le haya invertido un solo peso; al contrario", garantizó.

El oriundo de San José ensalzó franqueza del mexicano, puesto que él, de su propia boca, admitió que ignoraba las características del 'producto' que había comprado, aunque le interesaba reposicionarlo en el mercado en cualquier sentido.

"Don Jorge es un hombre inteligente, sabedor de sus alcances pero también las limitaciones. Llegó, y nos dijo a mí y Hernán [Medford]: 'señores, yo sé poco o nada del fútbol costarricense, del entorno, jugadores... Por eso los traje a ustedes. Díganme qué quieren y se los doy'. No he conocido a un directivo más honesto que él, uno que reconozca su ignorancia en el buen sentido de la palabra para dar paso a personas que él, con toda confianza, considera mejor capacitadas".

Sobre qué le pareció la norma de 'ticonizar' a Saprissa, cerrándole la puerta a los extranjeros, se sinceró: "seré honesto: inicialmente la decisión me conflictuó porque, a diferencia de Chivas, careciamos de material humano e infraestructura en las fuerzas básicas. Si tienes un negocio piensas: 'si no compro esto es porque en el mío lo tengo más barato o mejor', pero en este caso no sucedía así.

"No quiero decir que fue una imposición, pero sí representó un cambio inesperado para el club, los medios y la afición; al final sirvió, se ganaron títulos al por mayor. Don Jorge tuvo la razón después de todo. Dolió ver que se abandonara esa tradición, es como ver que siembras una planta enorme y de repente viene alguien y sin fundamentos la tira", respondió cuándo se le preguntó qué sentía de observar que se prescindió de la política.




A su juzgar, bajo la conducción del triunvirato Vergara-Medford-Campos, se vivió el mejor momento en los anales de la entidad: "fue la década más exitoso de Saprissa sin duda. En los 70 también tuvieron otra de oro, pero creo que solo por el Mundial de Clubes, ésta es la número uno".

A pesar de las victorias y las sonrisas, sí le reprochó a Vergara que se distanciara de los "Morados" a partir de que él reemplazó a Medford, quien partió a la selección costarricense mayor. Cronológicamente, esa etapa le correspondió primero a Mariano Varela y después a Rafael Lebrija como gerentes deportivos.

"Cuando me pasaron del escritorio a la banca, en algún punto se olvidaron de nosotros. Escaseaban las llamadas, ya no preguntaban tanto, no viajaban tanto a Costa Rica: nos abandonaron a nuestra suerte un poco. Por ejemplo, se permitía la venta de jugadores sin reponerlos. Quedó un vacío en el cargo que yo ostentaba y nunca se llenó de nuevo.

"De la parte financiera [es decir, de la supuesta "quiebra técnica" heredada], no puedo desmentir ni ratificar lo que se ha dicho. Conozco a las personas de Horizonte Morado y están muy bien preparadas, pero no sé si lo suficiente como para reconocer lo que Don Jorge", prosiguió.

Por último, reveló uno de los legados del tapatío para su trayectoria personal no solo ahora mismo, sino para la posteridad. "Uno de los puestos más esenciales hoy en día en este deporte si no el que más es el del vicepresidente o gerente deportivo. Lo que importa es que sea la conexión, el puente entre los directivos, que saben poco de fútbol, y la parte futbolística, que sabe poco de lo administrativo. Don Jorge sabía poner en su lugar a la gente, literalmente", remató.

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