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Primera División

  • 2 de marzo de 2013
  • • 09:00
  • • Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
  • Árbitro: Miguel Pérez Lasa
  • • Espectadores: 83500
2
F
1

Real Madrid hace temblar el presente del Barcelona

Real Madrid hace temblar el presente del Barcelona

Getty Images

Benzema primero, y Messi después, marcaron en el primer cuarto de hora. Tras eso, el aburrimiento. Sólo la salida de Ronaldo desperezó el encuentro. Ramos marcó al final

El Real Madrid se llevó un Clásico con el que nadie contó durante más de una hora. Benzema primero, y Messi después, marcarían en el primer cuarto de hora de un partido que pese a las ausencias parecía animoso dentro de la falta de tensión. Sin embargo, pronto derivó en un encuentro más propio de un partido benéfico o de cualquier derbi de la liga tailandesa que de un Clásico, con veintidós jugadores viéndolas venir. La salida de Ronaldo agitó el encuentro, que al final cayó del lado de un Madrid que terminó con los titulares sobre el campo. Seguramente hubieran merecido perder los dos, pero dentro de un partido para el olvido, al menos con el postrero gol de Sergio Ramos en un córner, el equipo blanco se va con la satisfacción de una victoria más justo antes de la Champions. Y por qué no, también por haber hundido un poco más a su eterno rival español.

Según marcó Undiano Mallenco el final de la semifinal de Copa del Rey, ya todos vislumbraban un Clásico de Liga sin grandes emociones. José Mourinho sacó al equipo B, con siete cambios respecto al once inicial del Camp Nou, dibujando un equipo totalmente inédito de centro del campo hacia adelante. Mientras tanto, el Barcelona enseñó a su once de gala, el que le pedía el coliseo blaugrana a Jaume Roura el martes, con la única excepción de la ausencia de Xavi. Y unos por suplentes, y otros por titulares, al final la casa se quedó sin barrer, con veintidós jugadores que paseaban por el pasto como si estuvieran en una plaza y no el Santiago Bernabéu.

En una de las primeras y únicas ocasiones del partido para el Real Madrid, a los cinco minutos, Alvaro Morata aprovechó muy bien el robo de balón de Sergio Ramos en la medular para centrar desde la banda zurda dejando a Benzema el gol a placer. Y diez minutos después, Leo Messi aprovecharía un pase en profundidad -y que Diego López- reculó para marcar el empate desde dentro del área. Dos goles en cuarto de hora, con apenas dos ocasiones. Parecía que sería un partido animoso, pero nada más lejos de la realidad. Nada más cercano a un partido de solteros contra casados.

Terminó la primera parte sin más ocasiones claras de gol, con la sensación de que Madrid y Barcelona firmaban el empate y una especie de acta de no agresión. Ninguno perdía así. Sólo los hinchas del fútbol, que no podían paladear un partido de fútbol real entre dos de los mejores equipos del mundo. Incapaz de ser digerido, cual bocadillo de polvorones. Sería Ronaldo, que no entiende de biscottos, el que le inyectara una marcha más al encuentro con su salida al campo a los 55 minutos.

De hecho, nada más salir, Ronaldo forzó la tarjeta amarilla a Piqué, puso en prueba los reflejos de Valdés con un disparo de tiro libre, y tras ello sería Morata el que se plantó mano a mano contra el meta blaugrana en los minutos más animados del encuentro con diferencia. Así, de tanto ir el cántaro a la fuente, al final se rompería para disfrute de la parroquía blanca con un gol de Sergio Ramos al bote de un córner cuando apenas quedaban diez minutos para el final. Dicen que la venganza se sirve en un plato frío. Y desde luego que el Real Madrid se la ha cobrado en estos seis días. Y a buen seguro que no le ha sentado nada bien a un Barcelona que acabó con Iniesta y Valdés expulsados al reclamarle a Pérez Lasa un posible penalti de Ramos a Adriano en el descuento.

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