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Primera División

  • 30 de noviembre de 2012
  • • 14:00
  • • Estadio El Sadar, Pamplona (Iruñea)
  • Árbitro: Carlos Delgado Ferreiro
  • • Espectadores: 13557
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Kike Sola firma una pírrica victoria del Osasuna

Kike Sola firma una pírrica victoria del Osasuna

Getty Images

Los rojillos supieron jugar sus bazas ante un Rayo menos letal que en otras ocasiones. Los locales acabaron con tres jugadores lesionados, entre ellos el goleador

Triunfo sufrido de Osasuna por lo diezmado que ha quedado parte del plantel con tres jugadores lesionados Armenteros, Cejudo y Sola, autor de un salvador gol que saca a los rojillos momentáneamente del descenso y que permite a Mendilibar respirar tranquilo.

Arrancaba la decimocuarta jornada en el Reyno de Navarra con las bajas temperaturas habituales de Pamplona a estas alturas del año. El público se movió pronto, venciendo al frío, cuando a los 5' Cejudo y Kike Sola se asociaban en la banda derecha para que el navarro encontrara la escuadra en el palo largo. Un bonito gol que no cambiaba los esquemas del Rayo que suele moverse bien ante los resultados adversos merced a sus planteamientos arriesgados y ofensivos.

El acelerado inicio se fue enfriando con el paso de los minutos. Los vallecanos se precipitaban a la hora de sacar el balón y eran incapaces de abastecer a la zona de tres cuartos rayista; los visitantes tenían la posesión pero sin crear peligro. Mientras que Osasuna se bastaba con robar en la medular, con un extraordinario trabajo de Raoul Loe que abarcaba todo el campo con sus largas zancadas, para salir después rápidamente con Kike Sola que ya había cumplido con el objetivo de anotar. Los rojillos parecían querer vivir de esta corta renta para el resto de encuentro.

Los navarros cambiaron el dibujo en el segundo acto, la lesión de Sisi obligaba a que Llorente ejerciera de segundo delantero y Armenteros, ex rayista, dejara la parcela central del ataque para entrar por el costado. El choque parecía moverse con un ritmo cansino, lento y anodino que favorecía los intereses del equipo local. Los hombres de Paco Jémez dependían, casi exclusivamente, de la habilidad a balón parado para aparecer por la meta de Andrés Fernández.

Entre tanto formol y poco ritmo, Cobeño demostró estar despierto para realizar dos grandes intervenciones, a disparos de Cejudo y Armenteros, que salvaba a los madrileños de despedirse del encuentro con 25 minutos para el final.

Pero el tiempo pasaba sin que el Rayo llegara a inquietar al guardameta rojillo, sólo en una ocasión y estaba anulada. Osasuna acababa diezmado el duelo pero con la tranquilidad de sumar una victoria que saca a los navarros y a Mendilibar del pozo en el que estaban inmersos.

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