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UEFA Liga de Campeones

  • 23 de abril de 2013
  • • 13:45
  • • Allianz-Arena, München
  • Árbitro: V. Kassai
  • • Espectadores: 68000
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Bayern ganó, goleó y gustó ante un desconocido Barcelona

Bayern ganó, goleó y gustó ante un desconocido Barcelona

Bongarts

Con dos goles de Müller, Gómez y Robben, el Bayern venció cómodamente a un Barcelona que nunca fue un equipo y encaminó una serie que parece definida. Messi, desconocido.

Ganó, gustó, goleó, bailó. El Bayern Münich fue todo y Barcelona fue nada bajo el cielo alemán. Ganó 4-0, gustó porque jugó de gran manera y bailó porque dejó sin reacción al equipo culé, dejó atónito a Messi, a Vilanova y a todo un equipo español que lejos estuvo de hacer un gol, que lejos estuvo de ser lo que venía siendo y que queda prácticamente eliminado de la Champions League.

Porque en el primer tiempo ha pesar que tuvo menos la posesión de la pelota fue más que su rival. Apretó en todas las líneas y provocó que el Barcelona llegue sin aire a su área, que Messi no sea Messi y que esté comprometido en todas las líneas, que no preocupe ni siquiera en un avance a Neuer, un arquero que fue un hincha de lujo que estuvo adentro de la cancha pero que tocó la pelota solamente para los saques de arco.

Y fue así como de tanto ir, de tanto exigir a Piqué y compañia, el Bayern anotó el primer gol promediando ese primer tiempo gracias a una llegada de Müller, que aprovechó de cabeza una siesta de la defensa rival y adelantó a un equipo que merecía eso y un poco más.

Ya en la segunda parte, el Barcelona también arrancó perdido. Y el Bayern, aprovechó ésto y metió el segundo nuevamente por arriba, nuevamente Valdéz fue una estatua, Müller cabeceó al corazón del área chica y Gómez empujó en supuesta posición adelantada. 2-0 y justicia.

Justicia porque dese el principio el equipo alemán se mostró más interesado en ganar. Más decidido, más aplicado, más seguro y con ésto, ganó en cada uno de los espacios de la cancha, en su área y en la contraria, en la mitad de la cancha y en las bandas, por eso promediando el segundo tiempo era baile.

Promediando y hasta el final fue baile. Llegaron los goles de Robben, llegó un nuevo gol de Müller, llegaron varias situaciones más, llegó la confirmación de que Messi no jugó y fue una sombra y, por sobre todo, un equipo alemán que fue una máquina, rozó con la perfección, sentenció la serie.

Un partido que fue eso que, en los planes, tenía pensado el Bayern ya que siguió siendo una máquina, confirmó que hoy por hoy no tiene rivales, que hoy por hoy es el máximo candidato a quedarse con la Champions League, que hoy por hoy no necesita en lo más mínimo la llegada de Pep Guardiola y que, de no mediar milagros, se colocará nuevamente entre los dos mejores del viejo contiente.

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