Celta de Vigo 0-1 Villarreal: Sin Iago Aspas no hay paraíso
Nuevo tropiezo del conjunto vigués, que echó demasiado en falta a su máximo goleador.

Ambos equipos se presentaron en Balaídos con la misma actitud con respecto al balón y con las bajas de sus jugadores más determinantes, Iago Aspas y Cédric Bakambu, ambos sancionados por acumulación de tarjetas. Lo notó más el conjunto celeste, que pese a la frescura del canterano Brais Méndez nunca se encontró cómodo en el partido y le costó un mundo generar peligro.

Porque el Villarreal es una roca. Pero una roca que sabe jugar muy bien. Con Rodrigo Hernández al mando, el equipo de Javi Calleja nunca se sometió al conjunto vigués, que salió al inicio dispuesto a imponer su fútbol cristalino de toque. Pero de poco le sirvió. Sin Iago Aspas y con mucha distancia entre Pablo Hernández y Jozabed Sánchez con el tridente atacante, le costaba horrores acercarse al área rival

Aún así, el Celta dispuso de sus opciones. El que avisó primero fue Jozabed Sánchez con un disparo a la mediavuelta que obligó a la estirada de Sergio Asenjo. El guardameta palentino, que regresó en la pasada jornada tras su lesión de ligamentos, entró en calor en esa acción y demostró a falta de cinco minutos para el final del primer tiempo su valentía despejando con la cara un disparo a quemarropa de ese depredador llamado Maxi Gómez.

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Poco antes se había adelantado el Villarreal en una de sus únicas apariciones en área rival y gracias un inesperado cambio de roles. Carlos Bacca se tiró a la derecha y tras un quiebro sobre un rival colocó con sutileza un balón a las inmediaciones del área pequeña para la llegada sorprendiendo de Pablo Fornals, que cabeceó en plancha al fondo de las mallas para lograr su primer tanto con la camiseta amarilla en la Liga.

En la segunda parte, Juan Carlos Unzué rectificó su planteamiento inicial y sustituyó a Brais Méndez por ese látigo humano llamado Emre Mor. El internacional turco dio otros aires al ataque celtiña, que pese a que le seguía costando un mundo generar peligro en la portería de Sergio Asenjo sí que dio otra impresión, por lo menos de querer agitar el encuentro. Sin Aspas, el Celta sufre y si a su baja se le une la incomparecencia de uno de sus puntales como Pione Sisto, el resultado suele ser negativo para los intereses celestes.

Aún así, el conjunto de Juan Carlos Unzué dispuso de sus opciones para empatar el encuentro, sobre todo una de Emre Mor que estrelló su zurdazo en la cepa del poste derecho de la portería defendida por Sergio Asenjo. En los últimos minutos, el asedio vigués continuó pero sin crear ninguna ocasión relevante. Con esta derrota,  el Celta continúa anclado en zona media y sigue sin dar ese paso que le catapulte a la lucha por Europa. No es preocupante la situación. Pero puede serlo. En la próxima jornada, espera el Deportivo en Riazor.

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