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El equipo de Manuel Pellegrini comenzó la semana pasada aspirando a un cuarteto de títulos, pero la temporada está al borde del colapso.

Tras comenzar la semana apostando por conseguir los cuatro títulos, el Manchester City se tendrá que centrar sólo en dos, después de su eliminación en la FA Cup y en Champions League.

Tras la derrota por 2-1 en el Camp Nou, sólo se confirmó lo que muchos ya sabíamos, que el Manchester City no está al nivel de los pesos pesados europeos. De hecho, Vincent Kompany ya reconoció en los días previos que no tenían nada que perder en Barcelona y que la decepción había sido caer frente al Wigan en la FA Cup el pasado domingo.

El City había dado casi por perdido de antemano el partido de vuelta y las declaraciones del jugador citizen casi tartamudeando declarando con miedo “que tratarían de hacerlo lo mejor posible” es buena muestra de ello.

Y no nos engañemos, el belga hizo un despliegue individual impresionante que ayudo a ocultar una triste planificación de Manuel Pellegrini, expulsado debido a un arrebato después del partido de ida. El chileno tiene que ser el hombre que vuelva a despertar a Sergio Agüero.

El argentino tuvo una primera parte floja, con apenas 6 pelotas tocadas. Fue muy triste ver al jugador persiguiendo causas perdidas, sin ritmo debido a una larga serie de contratiempos por lesiones.

Pero no era el único en el que se podía marcar la mira; David Silva y Samir Nasri, sin duda tienen la calidad para brillar como jugadores del Barça pero carecen de la ética de trabajo de Andrés Iniesta y Xavi o deciden no emplearlo.

A mediados de marzo no es un buen momento para que los signos de interrogación comiencen a surgir, ya sea acerca de la aptitud de un delantero estrella, el temperamento de un gerente o el compromiso de un centrocampista. Y es un poco tarde en la campaña para descubrir que se carece de un defensa central digno de alinearse al lado de su capitán. Joleon Lescott no logró impresionar y ahora es suplente del muy difamado Martin Demichelis .

En verano, el Manchester United se veía vulnerable tras la retirada de Alex Ferguson y sus fichajes potenciales eran rechazados. El Chelsea, se centró en la remodelación de su plantel, y el Arsenal puso de manifiesto su punto débil con la suficiente frecuencia para que se vean frágiles.

El City, sin embargo, se ha fortalecido. Se ha desterrado la idea de Mancini y sus distracciones con Mario Balotelli y en su lugar llegó Pellegrini. Fútbol de ataque, posesión de balón y la precisión de Álvaro Negredo.

Y todo iba tan bien. Agüero, Edin Dzeko y Negredo han acumulado 66 goles entre ambos. Pero en un equipo que amenaza con romper records de repente se siente la tensión. Nasri y Pablo Zabaleta arremetieron contra el árbitro, Toure Yaya, sin embargo se centra en el cansancio: "Es bueno porque ahora podemos centrarnos en la Premier League y la cosa más importante es que tenemos más días para descansar, porque hemos estado involucrados en tantas competiciones, con los equipos nacionales, así, siempre es difícil", dijo.

“Hemos ganado algo y queremos ganar más, pero esto es deporte y la gente viene y quiere vencernos. Es difícil porque semana tras semana jugamos contra equipos difíciles, ellos están motivados para jugar contra nosotros y tienen que entender que no somos máquinas”, manifestó Toure.

Por supuesto, el City no es una gigantesca máquina de mil millones de dólares, es una compañía de mil millones de dólares con altas expectativas y un gran personal considerado capaz de ganar contra los equipos más difíciles en todas las competiciones.

Puede que hayan ganado la Capital One, por la gran calidad que tienen, pero esa competición es tratada como secundaria para rivales como el Arsenal y el Manchester United. Y si Pellegrini sólo llega a mayo con ese título encontrará poca simpatía en cualquier lugar, sobre todo desde el interior de los pasillos del Etihad.

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