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La Champions es la muestra más clara de que no existen las Ligas poderosas, los equipos ricos siempre serán los primeros. ¿Excepciones? Claro que las hay, pero nunca pasan de eso.

Temporada tras temporada y fecha tras fecha llego a la misma conclusión. La Champions es un torneo para los mismos, porque cuando se juegan 6 fechas ya todo parece definido para los grandes, que en algunos casos son cinco o seis, y porque cuando llega algún otro, es una rareza o se trata del nuevo equipo de un grupo de inversionistas árabes, rusos o petroleros.

Muchos dirán que siempre hay excepciones, y obvio que las hay, Borussia Dortmund, Málaga, el mismo Atlético de Madrid y hasta Napoli, podrían entrar en ese grupo, pero ¿cuánto les dura el éxito? ¿Hasta cuándo, sin excesos de dinero, pueden brillar?

Está bien, no hay nada mejor que ver a los más grandes del mundo enfrentados, pero eso se da después de octavos, de cuartos o en muchos casos hasta las semis, porque siempre hay uno que alcanza a llegar y después no puede más, pierde por tres o más goles ante un equipo poderoso, ante esos con los que nunca ha podido.

Apoyar a los equipos “débiles” puede resultar divertido, pero eso no dura mucho, porque casi nunca avanzan lo suficiente, y en cierto punto son los que reflejan el triste panorama del fútbol mundial al nivel de las competencias de más alto nivel. Ya no se puede hablar de ligas poderosas, más allá de que la inglesa o alemana clasifiquen cuatro equipos a los octavos de final. Ahora sólo hay equipos ricos y detrás van los del montón.

Nada pudo hacer Borussia Dortmund para retener a Robert Lewandowski ante la oferta de Bayern Munich, y este es sólo un ejemplo de tantos otros equipos que se desarman al intentar luchar contra los más poderosos. Tottenham también lo sufrió ante la partida de Bale, y contrario a ellos, Manchester United y Liverpool lograron negociar contratos millonarios con sus estrellas.

Entonces esa supremacía se hace cada vez más difícil de contrarrestar. Y está bien, no hay que quitar méritos a los entrenadores o a los mismos jugadores, que tienen que poner de su parte para ganar, porque Barcelona sin Guardiola tal vez nunca hubiera dado ese paso o Bayern Munich por fin logró todo gracias a Heynckes, pero esto sin plata sería casi un imposible.  

En Atlético de Madrid esperan que Diego Costa y varios de sus jugadores se queden un poco más y no sigan el camino Sergio Agüero o Radamel Falcao, a quienes no pudieron retener. Igualmente el equipo de Simeone ha luchado contra esto y aunque la Liga y la Champions parecen lejanas, lo que han ganado es aún más meritorio al ver esta situación.

El nuevo proyecto del Fair Play financiero intenta que esto cambie, quiere volver a darle emoción al fútbol sin importar los millones, pero mientras los equipos no estén de acuerdo y se den transferencias como la de Neymar, Bale, Cavani o Falcao, es difícil que los de atrás puedan pelear por algo grande.

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