Medellín innovadora, la ciudad donde los barristas aún no entienden el fútbol

Con los disturbios protagonizados ayer en el Centenario de Armenia, barristas de Medellín y Nacional han protagonizado tres hechos lamentables en lo que va del año. Opinión.
La semana pasada hinchas de Atlético Nacional y Bucaramanga se enfrentaron violentamente. Por esos días, barristas de Medellín dañaban el bus donde se transportaba Millonarios. Ayer, pelea entre seguidores de los verdes y de Quindío dejaron 21 heridos.

Mientras ello pasa, el jueves pasado Medellín era elegida como la ciudad más innovadora del mundo. Pero, un momento: en dicha ciudad, la mayoría de barristas parece que aún no entienden el sentido del fútbol.

Por supuesto, no son los únicos. En todo el mundo parece que la violencia es una caracterísica inherente a la personificación de un hincha, cosa lamentable porque ratifica al fútbol como algo disinto a un deporte, algo parecido a una empresa.

En Medellín, supuesta ciudad ejemplar para el resto de Colombia, un hogar para la vida según el slogan de la administración de turno, los hinchas se siguen matando y no tratan de trascender su admirable transformación si no es con golpes. Quizás la herencia de la época violenta de la ciudad está más arraigada de lo que parece.

Pero no todo es culpa de ellos. Los administradores de Medellín han ayudado poco para que razonen y reflexionen su actos. En Medellín no se hace nada para que los barristas se avergüencen, solo ajustan anillos de seguridad fecha tras fecha.

Así, en la ciudad más innovadora del mundo los barristas no saben qué es respeto, parece que no entieden el bello sentido de la competencia y la honorificación hacia el rival que semana tras semana les pone a prueba.

Bella tarea tienen en Envigado e Itagüí, donde a penas se va consolidando una verdadera masa de seguidores.