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Los cuatro equipos que pasaron a siguiente fase en Sudamericana deberán demostrar cuál es el verdadero nivel del fútbol en el país en la actualidad. Opinión.

  Jorge Luis Mora
  Periodista
  Goal.com Colombia
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Pienso que el fútbol colombiano pasa por uno de sus mejores momentos de los últimos años. La pelea por el descenso es un caldero y en la parte de arriba la competencia es muy alta.

Como lo han venido demostrando, los equipos con menos recorrido histórico no tienen líos para plantarse cara a cara con los llamados grandes. Prueba de ello es que tres de cuatro equipos colombianos en Sudamericana no tienen más de un campeonato nacional ganado.

La Equidad, Itagüí, Deportivo Pasto y Atlético Nacional batieron a sus rivales de Perú y Venezuela, y aunque las clasificaciones fueron bien obtenidas y no tan complejas, considero que esta fase era apenas un filtro.

No quiero decir que el trabajo sea despreciable. Todo lo contrario. Juan Carlos Osorio, en la previa frente a Inti Gas en el juego de vuelta, habló de un detalle que no es común entre los DTs colombianos, y por lo tanto lo destaco: "Debemos jugar y ganarle bien a Inti Gas porque queremos dar a conocer ante los otros equipos nuestro juego".

He podido ver otros juegos de Copa y me da la impresión de que en Colombia ya no están copiando el juego de otros equipos. Por nombrar dos ejemplos, Nacional es de los pocos que juega con tres defensas centrales y Pasto de los únicos que aún confían en la capacidad de un 10 nato como Villota.

Pero lo interesante no es admirar el nivel actual del fútbol colombiano con base en los resultados frente a Melgar, Trujillanos, Juan Aurich e Inti Gas. El asunto es que, en general, Sudamérica pasa por sobresaliente estado de fútbol: los partidos se tornar emocionantes y los equipos criollos tienen que ser protagonistas.

Los cuatro equipos representantes saben a lo que juegan y lo imponen en los partidos que disputan. Santa Fe llegó a semifinales de Libertadores, Millonarios lo intentó en Sudamericana y ahora tenemos un póker para ratificar el buen momento de la Selección Colombia y de la explosión de los cafeteros en el exterior.

Pese a los problemas legales de los jugadores, la mala escuela de árbitros que tenemos, la inutilidad de algunos dirigentes y la escasa cantidad de entrenadores que se forman, el fútbol colombiano pasa por uno de sus grados más altos del presente siglo.

La FIFA dice que somos terceros a nivel de selecciones. Independiente de la credibilidad de la clasificación, los equipos deben ponerse a tono y dar zarpazos en el continente. No importa si la camiseta es verde, azul o roja; las plantillas son competitivas y jóvenes, los estadios de a poco vuelven a llenarse. Quizás el verdadero fútbol de nuestro país ha estado regresando.

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