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Una vez más el fútbol se ve teñido por un acto de violencia por parte de las barras, los hinchas del Quindío irrumpieron en el terreno y agredieron un policía.

Los hinchas de Quindío volvieron a protagonizar desordenes en su estadio y perjudicaron a su equipo de por sí ya sumido en una complicada situación, los desordenes dejaron un saldo de un auxiliar de policía  herido por una pedrada en la cabeza y 20 detenidos, 15 dentro de la cancha y 5 más aprendidos en las gradas.

Los desordenes se dieron tras el empate a ceros con el Cúcuta Deportivo, el resultado no gusto a los hinchas que irrumpieron en el terreno de juego y lo mancharon con un comportamiento violento que no es aceptable bajo ningún contexto; la violencia y el fútbol no deben convivir, lo que sucede en el campo no puede pasar de ser un hecho deportivo, así el resultado no sea favorable al equipo la actitud nunca puede ser agredir ni a los jugadores, ni a los árbitros, ni mucho menos a los rivales.

El fútbol es un deporte espectacular y la actuación de las barras debería ser animar al equipo en las buenas y en las malas, por supuesto la frustración que produce la derrota y ver al equipo en una mala situación es un tema complejo para el fanático que siente los colores de su equipo y que sufre todo lo que le sucede, sin embargo vale la pena insistir y recalcar en el hecho de que nada justifica la violencia.

Ahora el equipo que pelea por no descender debe afrontar una sanción de parte de la Dimayor que podría implicar perder el punto conseguido con el empate ante Cúcuta.

 

 

 

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