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Colombia es un país de fútbol la Selección Colombia es un elemento unificador de una sociedad que lucha por sobresalir por lo tanto los triunfos del equipo son la gloria de un país

Han pasado ya tres días desde la última y magnífica presentación de nuestra Selección Colombia de fútbol, y parece que acabara de terminar el encuentro, en todo lado y por cualquier motivo, el centro de los comentarios es siempre este, el triunfo, la gloria, el buen fútbol mostrado, el excelente técnico, la cercanía de participar en un nuevo mundial; Brasil 2014. La prensa deportiva, hablada o escrita, continúa evocando los goles, las mejores jugadas, los futbolistas más destacados, hacen cuentas y pronósticos, nos ilusionan y a la vez nos aterrizan, todos los partidos a disputar son difíciles, pero, en el fondo, todos viven el mismo sueño, llegar al encuentro ecuménico en el país de la samba.

Para todos los ciudadanos de a pie, no hay ningún secreto acerca de cuáles son los símbolos patrios, la bandera, el escudo y el himno, que aunque ha tenido unos pequeños errores en su interpretación en los últimos tiempos y no a propósito, siguen siendo el referente nacional en cualquier parte del mundo, no son pocos los colombianos orgullosos de su país, que derraman una lágrima cuando en un país extraño, escuchan las notas del “Oh gloria inmarcesible…….”, o ven ondear en su embajada o en su consulado el tricolor amado.

 

En un país como el nuestro, que vive de cerca grandes cambios en todos los ámbitos, que lucha por conseguir un lugar respetable en la historia de América y por quitarse los estigmas de violencia de toda índole, que desde hace décadas lo han señalado y marcado, pero que cuenta gente buena y noble que lucha a diario por salir adelante con ingenio y creatividad, la Selección se convierte en uno de estos símbolos vivos, no menos importante que los tres que la preceden; sus éxitos se convierten en un inconsciente colectivo que desborda todo nacionalismo, aquí no hay barras bravas, no hay controversias, todos hacen como propio su éxito e, inclusive, en la adversidad, la siguen rodeando y apoyando.

El onceno nacional, con Pékerman a la cabeza, nos hace olvidar por un instante los problemas y las penas, no inunda de alegría y optimismo, en muchas ocasiones nos reconcilia y nos ayuda a ver el futuro con mayor optimismo, porque si la Selección puede nosotros también podemos, he aquí el resultado más importante y positivo.

Sería muy ilusorio y soñador pensar que un partido de fútbol o la disputa de una clasificación, acabara con los conflictos o con la desigualdad de un país, no, eso no va a suceder, pero si ayuda a desarmar los espíritus; el pobre, el desempleado, el jubilado, el subversivo, todos colombianos, sienten lo mismo por su equipo y desde cualquier rincón de la patria lo apoyan con todo el corazón, a fin de cuentas este puñado de futbolistas representan para cada quien sus sueños y esperanzas, y las depositan en la Selección Nacional de Fútbol, su más importante SÍMBOLO PATRIO.    

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