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Con un nivel admirable desde que subió a la A, Itagüí ha tenido más problemas de los merecidos, pero siempre ha sabido salir adelante. ¿Solucionará los actuales inconvenientes?

Cambios constantes de directores técnicos, problemas económicos y ahora administrativos, son los obstáculos que la junta directiva de Itagüí, a nombre de José Fernando Salazar, ha tenido al frente constantemente.

Las muy buenas campañas que las águilas doradas han tenido no ha sido ajena para otros equipos, y es entonces donde contratan a su técnico o fichar a sus mejores jugadores.

Y es que, ¿cuándo le llegará el tiempo a Itagüí? Si bien han demostrado ser uno de los equipos más difíciles de vencer, las águilas no han podido gozar de un proceso completo. Inconvenientes económicos entre los directivos y Álvaro de Jesús Gómez y Carlos Mario Hoyos (sus dos primeros técnicos en la A) fueron las primeras lamentables experiencias.

Luego llegó Hernán Torres con un bajo perfil pese a dejar su nombre en alto con Tolima y se destacó junto a su grupo de jugadores en las águilas, hasta que llegó la oferta de Millonarios y movió los intereses del DT y por lo tanto del equipo.

La historia se repitió con Leonel Álvarez, que tal parece utilizó a Itagüí para relanzar su carrera profesional como DT y después de una temporada sobresaliente en el equipo, también fichó por un grande como el Deportivo Cali.

La situación actual que ahora tiene que bandear el guerrero presidente Salazar no es solo conseguir un nuevo técnico que ajuste con el buen ojo que hasta el momento ha demostrado, sino conseguir una sede deportiva.

Se habla de Cartagena o Villavicencio, lo cierto es que es muy complicado para un equipo de fútbol progresar en su historia con este tipo de problemas. ¿Qué le faltará a las águilas para inspirar un largo proceso deportivo? ¿No ha hecho lo suficiente para que la Alcaldía de Itagüí le brinde el apoyo económico sin peros?

Al final parece que lo único seguro para el equipo son sus hinchas, que evidentemente ha crecido muchísimo luego de que hace cinco años no era más que un modesto equipo de segunda división.

Así las cosas, a Itagüí no le basta con tener un promedio futbolístico alto a punta de ser uno de los mejores locales y visitantes del torneo. El problema es más hondo, y hoy, que la mayoría de equipos comenzaron pretemporada, las águilas no tienen ni siquiera director técnico.

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