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En vista de los excelentes resultados que viene presentando el equipo embajador se aproxima una dura decisión, 14 Estrellas o sumar un nuevo título internacional a su vitrina.

Para nadie es un secreto que Millonarios actualmente es el club más sólido del rentado colombiano y uno de los más  respetados  por parte de sus rivales y  la opinión publica en Suramérica, esto debido a las dos grandes campañas que viene desarrollando de la mano del técnico Hernán Torres tanto en el rentado nacional como en la Copa Sudamericana.

Una sólida defensa comandada por el  juvenil Pedro Franco, un medio campo con gran recambio y múltiples opciones como son los casos de José Luis Tancredi y Mayer Candelo sumados a una delantera que tiene promedio de 2 goles  por partido y que encontró en la experiencia de Wason Rentería su mejor argumento, hacen del Club embajador la inversión perfecta para los hinchas que no se cansan de alentar y de soñar.

Es bien sabido que mantener el ritmo de competencia estando involucrado en fases definitivas en dos certámenes diferentes no es algo sencillo; un club profesional cuenta con una plantilla que en el mejor de los casos  logra mantener la regularidad jugando un solo torneo con 2 partidos semanales, esto hace aún más meritorio el presente del equipo albiazul.

Pero un buen presente debe ser manejado con mesura por parte del hincha, quien siempre espera como buen amante del futbol que su equipo lo gane todo y supere todos los obstáculos; sin embargo la ilusión alimentada por el  buen desempeño suele alejar al aficionado de la realidad y aunque lo ideal sería ver a su equipo coronándose campeón de los dos torneos, el hincha Azul está a punto de enfrentarse a una dura contradicción: ¿Qué debe luchar con mayor ahínco el equipo?, la primera Suramericana o la catorce de la liga local.

Es hora de que los hinchas piensen que prefieren y haciendo la reiteración de que lo ideal sería que Millonarios ganara todo lo que está jugando, porque representa a Colombia y porque se lo merece por su gran esfuerzo,  se debe ser consciente de las realidades del fútbol y no se puede olvidar  de ese viejo adagio que dice que el que mucho abarca poco aprieta.

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