thumbnail Hola,

Una de las hazañas futbolísticas más importantes del país cafetero 19 años después. ¿Se volverá a repetir? o ¿Fue un sueño que terminó en pesadilla?

Los hinchas colombianos recuerdan con euforia aquel 5 de septiembre de 1993, cuando Argentina recibía por la última fecha de eliminatorias a Colombia. Aquella noche, nadie, ni propios ni extraños, esperaba lo que sucedió.

Con un equipo colombiano enaltecido, con Carlos Valderrama a la cabeza, un Faustino Asprilla en su mejor momento, todo un equipo y un país tenían en claro una cosa: clasificar al Mundial de Estados Unidos 1994.

El 5 de septiembre no se habla de otra cosa en Colombia, ya sabemos el resultado y todo lo que pasó durante y después del partido. Se reviven los goles, se muestran las declaraciones de Maradona donde dice: "Argentina arriba, Colombia abajo". Y en todos los medios especializados se recuerdan los cinco festejos del equipo tricolor sobre la Albiceleste.

Sin embargo, se olvidan de una cosa muy importante. Ese resultado fue lo peor que le pudo pasar al fútbol colombiano. Se crecieron, se volvieron intocables. Los jugadores de la Selección que habían tocado el cielo con las manos en una noche fría bonaerense, se creían campeones de un Mundial que ni siquiera había comenzado.

Los hinchas, cómo era de esperarse, se dejaron contagiar por el entusiasmo y la alegría que aquella noche los dirigidos por Francisco Maturana le regalaban al país. Y cómo no, si meses antes la propia Argentina nos dejaba por fuera de la Final de la Copa América y el fútbol le daba venganza.

Los colombianos solemos tener buena memoria para lo que nos conviene. Todos se acuerdan del juego preciso de Valderrama, la garra de Leonel, y la puntería del 'Tino'. Pero dejan de lado que durante los partidos de preparación al Mundial del 94, se tejieron una seria de artimañas entre los dirigentes de la Selección y algunos jugadores referentes del equipo.

Asprilla se volvió inmanejable para el cuerpo técnico colombiano. Freddy Rincón, hacía de las suyas en las concentraciones, mientras que Iván Valenciano y  Adolfo Valencia y otros más, se tomaban como vacaciones las convocatorias a amistosos que servían como preparación a la Copa del Mundo. Los únicos que de verdad sentían la camiseta eran Valderrama, Leonel Álvarez, Oscar Córdoba y Andrés Escobar, de hecho, fueron los mejores en la cita mundialista.

Si en septiembre nadie se explicaba cómo Argentina caía derrotada en su propio estadio ante Colombia, diez meses después, nadie en el equipo ni en el país cafetero, entendían las razones por las cuáles quedaban eliminados en primera ronda.

Los ecos de aquella goleada se escuchaban muy poco, la derrota yacía en las caras de todo un país, la tragedia de Andrés Escobar, le ponía más drama y tristeza al marco de la Selección, por eso me pregunto hoy, 19 años después, hasta cuándo vamos a seguir festejando una goleada que no le dejó nada al país si no tristezas y amarguras.

Argentina clasificó a Estados Unidos por ganarle el repechaje a Australia. Y desde ahí ha clasificado de forma ininterrumpida a la cita Mundial cada cuatro años. Mientras que Colombia, desde aquella nefasta participación del 94, sueña en cada eliminatoria, volver al máximo evento futbolístico del planeta.

 








Artículos relacionados