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Otra vez la polémica de siempre. El calor, la hinchada, la altura, cuál de estás le conviene más al combinado nacional.

Siempre que Colombia juega por eliminatorias se enciende la alarma. Costeños, bogotanos, paisas, incluso caleños empiezan una guerra de palabras en contra de la sede que le sea asignada a la Selección para sus juegos.

Barranquilla historicamente ha sido la casa de la Selección. En un principio porque la base del equipo eran del Junior y Nacional, además, la fabrica de la cervecería que patrocina al conjunto triciolor queda en esa ciudad. Sin embargo, hoy, se pelea el puesto con Bogotá, Medellín y Cali.

Las demás ciudades dicen que tienen mejores estadios, mejor infraestructura hotelera, mejores vías, incluso mejor hinchada. ¿pero que es realmente lo que la diferencia de las demás?

Técnicos, jugadores y dirigentes argumentan que el calor que hace en el Metropolitano puede ser clave para ganarle al rival, pero los partidos en los que Colombia ha jugado en ese estadio ha sufrido las consecuencias de las altas temperaturas, al igual que sus rivales.

Bogotá por el contrario, es la cara opuesta de la situación. Pues a sus 2600 metros de altura sobre el nivel del mar, se dice, puede sacarle ventaja a sus rivales. ¿pero acaso no pasará lo mismo que en Barranquilla?

Medellín, con su númerosa y fiel hinchada de Nacional e Independiente Medellín, no ha acompañado como se debe  al equipo cafetero cuando este ha jugado en esa plaza, así que las directivas de la Federación, pensando en las arcas del organismo, descartan el estadio paisa.

Cali. Con un Pascual Guerrero totalmente remodelado, con una numerosa hinchada, con un clima óptimo para jugar fútbol, con la altura adecuada, tiene sin embargo, problemas de infraestructura hotelera, de movilidad y sobretodo de seguridad, según fuentes de la Federación. Así pues que pensando en la prensa internacional que cubre el evento y en los turistas uruguayos que vengan a ver a su Selección, es poco probable que la capital del Valle del Cauca sea elegida como sede.

Si ninguno de estas plazas tiene ventajas claras sobre las demás, ¿por qué se prende siempre la polémica? ¿acaso jugar en un lugar u otro nos da la victoria?

La respuesta es clara. Para ganar los partidos de eliminatorias hay que prepararse, no a jugar en la altura o en el calor insoportable, sino a estudiar el rival: atacar sus fortalezas y a aprovechar sus debilidades. Los estadios, ni los hinchas juegan los partidos, son los jugadores y los entrenadores.

Si Colombia y su cuerpo técnico encabezado por el argentino José Nestor Pekerman no le gana a Uruguay, no habrá sede que valga, tampoco servirá echarle la culpa al clima, la respuesta es clara: el problema es de fútbol.


 

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