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El luso está de cumpleaños. En el plano individual, atraviesa por uno de sus mejores momentos desde que aterrizara en Concha Espina. El corresponsal Alberto Piñero lo analiza

Cristiano Ronaldo está de aniversario. Concretamente, del de su nacimiento. Y es que este martes cumple 28 años. Y lo hace con la lógica tristeza por el gol en propia puerta y la derrota en Granada, pero también seguro que con la satisfacción de encontrarse en su plenitud deportiva. Del ‘7’ siempre se puede esperar más, parece que nunca dejará de impresionar a propios y extraños. Y al contrario, cuando se echa la vista atrás, siempre parece que ahora está en mejor momento de gracia y de forma que hace un tiempo, sea un año, dos, y por supuesto que antes de llegar al Real Madrid.

Este pasado 2012 no logró el ansiado Balón de Oro. Eran muchos los que pensaban que lo merecía después de una gran temporada. Sea como fuere, sigue estando en el podio de los mejores del mundo. Eso es indudable. Y seguirá estándolo al finalizar este 2013 a juzgar por cómo lo ha empezado, siendo el sostén principal –y casi único- de este Real Madrid. Irónicamente, aunque no ha vuelto a ganar ningún Balón de Oro más, se puede asegurar que estos últimos años en el Real Madrid ha demostrado tener más chispa incluso que cuando se alzó con el galardón al mejor futbolista del año, en 2008. Ni aun así se lo han concedido. Su legendario duelo con Messi ha elevado el nivel sobremanera.

Entonces, en su etapa en el Manchester United, Cristiano era más gambeteador, cerca de la línea de cal. Desde que llegó al Real Madrid ha ido metamorfoseándose, y podemos hablar ahora de un atacante total. Ya no regatea tanto, pero sigue desbordando igual. Se mueve no sólo por una banda, sino por las dos, y por todo el frente de ataque, habiendo ganado en remate, llegada desde atrás, y capacidad de sorpresa, con la misma potencia, técnica, olfato de gol, y ambición. Es un ‘9’ camuflado de ‘7’. Y viceversa.

Esta polivalencia le ha llevado a ser el buque insignia del Real Madrid, su jugador franquicia. Se dudaba de la enorme inversión realizada, y su rendimiento sobre el campo lo ha eclipsado totalmente. Lleva más goles que partidos en tres años y medio en el equipo blanco, y éstos son el alimento principal del que se nutre el club merengue. Su voracidad, la gasolina que lo impulsa a moverse.

La próxima semana se enfrentará a su pasado, a la que era su afición, a los que eran sus compañeros y su entrenador. Asegura que no le afectará. No es de esos. Además, este choque de Champions le llega en un equilibrado estado de madurez deportiva. Ha abandonado los gestos grandilocuentes y ególatras sobre el campo que de vez en cuando manchaban sus magníficas actuaciones. Asimismo, es de los primeros en tirar del carro merengue como uno de los capitanes, cuando hace sólo unos meses se desmarcó públicamente afirmando estar triste. Se intuyó que hablaba de su renovación por el club. Ahora no le despista ni eso. Parece eso sí, que está más cerca que hace unos meses. La que sería la guinda al idilio que vienen manteniendo Real Madrid y Cristiano Ronaldo. Un matrimonio con el que ambos han crecido.

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