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En esta oportunidad nuestro colaborador nos habla del mercado en la Serie A que para él, la salida de los Cracks ha desprestigiado la liga.¡Imperdible!

 

Por Carlos Alberto Avellaneda.- @capetok

Durante un viaje de negocios a Japón en 2004, el analista tecnológico Michael Gartenberg pudo echarle un fugaz vistazo al Librie de Sony Corp, el primer lector de libros electrónicos con pantalla de tinta digital.  Gartenberg quedó convencido de que aquel gadget era el precursor de una nueva ola de productos.  Pero había algunos problemas.  El software estaba en japonés, para descargar un libro tenía que conectarse a una computadora y las opciones de títulos era muy limitada.  Hoy, el Kindle de Amazon domina el mercado de lectores electrónicos y pocos se acuerdan del Librie mientras Sony trata de recuperar el terreno perdido con una nueva versión que se ubicó en un distante tercer lugar en el mercado global.

La salida del central brasileño Thiago Silva, considerado por muchos el mejor del mundo en su puesto y del delantero sueco Zlatan Ibrahimovic del AC Milán al París Saint-Germain por 65 millones de euros, dinamito el poco prestigio que le quedaba a la Serie A.  Y es que no se trata solamente del elenco rossonero, la marcha del argentino Ezequiel Lavezzi del Napoli, también al París Saint-Germain ha supuesto dejar cojo el tridente que conformaba con el uruguayo Edinson Cavani (si es que no se lo lleva el Chelsea) y el eslovaco Marek Hamsik dejándonos la confirmación de que el Calcio ha perdido a nivel europeo parte de su buen nombre y aquel “Sex-Appeal” que le hacía atractivo para los jugadores más destacados.

En un torneo que comenzó marcado por muchas salidas y pocas llegadas, el tema pasa por la imposibilidad de los clubes tanos para competir económicamente con los dineros frescos que llegan a otras ligas del viejo continente, mientras los escándalos como el Calcioscommesse llenan las portadas de los diarios italianos.  Pero también por otro lado, por un conjunto de clubes que se durmieron en sus laureles, por entidades que en otros momentos volaban por el planeta visitando las canchas de Suramérica o África comprando jóvenes promesas como el uruguayo Gastón Ramírez, que jugó en el Bolonia pero que esta temporada firmo con el Southampton de la Premier League.

En una economía contraída era lógico que las estrellas emigraran a otras tierras y obligaran a los grandes clubes a mirar el producto local, como lo demuestran los casos de Mattia Destro que dejará el Siena para jugar en la Roma, Lorenzo Insigne en el Napoli o Sebastian Giovinco en la Juventus; pero el dejar a atrás los grandes desembolsos por lujosas contrataciones o salarios estratosféricos te nivela económicamente pero redunda en que inevitablemente los equipos italianos acostumbrados a llegar lejos en las copas de la UEFA, tendrán un descenso en su nivel de calidad teniendo que remar más fuerte para pasar cada ronda y continuar en carrera en Europa.

Los fabricantes japoneses de electrónicos, que a menudo fueron los primeros en lanzar grandes innovaciones de hardware, televisores de pantalla plana o sofisticados celulares, confiaron demasiado en su tecnología y potencia manufacturera.  La Serie A también se durmió, también derrocho, pero finalmente ha entrado en una etapa transformación, en un plan de austeridad que nos dejara a duras penas con un torneo atractivo aunque muy lejos del brillo de otras épocas.  A tiempos aquellos, ojala vuelvan algún día.

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