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El año de los pitos

El año de los pitos

Diego Abal, candidato a dirigir en Brasil 2014 / Getty

El arbitraje argentino, sin referentes y en época de transición, no mostró un buen desempeño en el 2012. Aunque asomaron varias caras nuevas, hubo más en el debe que en el haber.

Si algún aspecto se pone en discusión año a año en el fútbol argentino, ese es el arbitraje. Tras los retiros de Horacio Elizondo en 2006 y Héctor Baldassi en 2011, los jueces se quedaron sin un referente. Este, se sabía de antemano, iba a ser un año de transición, con muchos jóvenes tomando protagonismo y pocos árbitros grandes, con experienia, que tuvieran una espalda como para bancarse con el nombre los partidos importantes.

Por primera vez en muchos años, si hoy hubiera que elegir ya un árbitro argentino para el Mundial de Brasil 2014, ningún nombre aparecería como principal candidato. Néstor Pitana, Diego Abal, Patricio Loustau son, quizás, los jueces con edad mundialista mejor considerados, pero ninguno de estos tres sería designado con la misma convicción con la que años anteriores referís como Baldassi, Elizondo, o hasta Javier Castrilli, fueran propuestos a la FIFA para la cita mayor del fútbol mundial.

Con la vieja guardia en baja (Sergio Pezzotta, Saúl Laverni, juan Pablo Pompei, Pablo Lunati, Alejandro Toia) los nuevos fueron tomando mayor protagonismo, pero pocos se afianzaron como referentes y garantía para que la AFA los designe para partidos importantes. Loustau, por caso, estaba bien considerado hasta aquella fatídica tarde en la Bombonera en la que Boca le ganó 2-0 a River y el árbitro omitió por lo menos 3 penales clarísimos para el visitante.

Ese clásico es un ejemplo justo para marcar una de las grandes deficiencias de los árbitros argentinos: los penales no cobrados por agarrones. Las áreas se transforman en rings de catch a la hora de los córners o tiros libres. El periodismo machaca con eso y desde la AFA y los organismos arbitrales dicen que se van a poner celosos en ese aspecto. Claro que temporada tras temporada esto se repite una y otra vez por lo que el escepticismo gobierna la escena entre los espectadores argentinos.

Otro árbitro que asomaba con un futuro promisorio era Diego Abal. Si bien hoy es el máximo candidato para representantar al arbitraje local en Brasil 2014, hubo un hecho este año que marcó al juez de 41 años. En el Nuevo Gasómetro, San Lorenzo, con gran riesgo de descender, recibió a Colón de Santa Fe. Promediando el segundo tiempo, y con el Ciclón arriba 1-0, un remate de un jugador de Colón en dirección al arco fue desviado por José Luis Palomino, defensor cuervo. El rebote le cayó a Federico Higuaín, visiblemente en posición adelantada, que fue marcada por el asistente Julio Fernández. Ante la bandera levantada por el línea, los jugadores de San Lorenzo se desentendieron de la jugada, pero Abal hizo el gesto de que el juego seguía. Higuaín mandó el centro y Ariel Garcé la empujó al gol. Era el empate de Colón, y los jugadores se abalanzaron sobre el línea y el árbitro, que de todas maneras convalidó el tanto. Abal fue parado por dos fechas y tuvo que sufrir amenazas telefónicas de parte de los hinchas de San lorenzo. De todas maneras, y tras este incidente, el árbitro parece recuperado y el jueves último pasó una prueba física de la FIFA en Asunción para árbitros con chances de dirigir en Brasil 2014.

Dos son los aspectos primordiales en los que tendrá que trabajar el arbitraje argentino en 2013: terminar con los grotescos agarrones en las áreas y formar jueces capaces de absorver la presión de dirigir clásicos, partidos importantes, definitorios para el campeonato o para el descenso. Más teniendo en cuenta que hay equipos grandes como Independiente y San Lorenzo peleando en la tabla de abajo.

El recambio ya se inició, ahora lo que queda es consolidar a los árbitros jóvenes como Fernando Rapallini, Germán Delfino, Mauro Vigliano, Diego Ceballos y Fernando Echenique, entr otros. El fútbol argentino necesita que vayan tomando experiencia y le den un aire nuevo a un arbitraje que se encuentra en crisis, cuestionado y casi sin referentes.

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