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Vélez estrenó el título con una goleada. Schiavi dijo adiós en La Bombonera, donde la gente explotó y pidió la vuelta de Bianchi y Román. ¿El Rojo? brinda estando en descenso...

Se terminó el Torneo Inicial y aunque ya se sabía el campeón y los clasificados a la Libertadores 2013, la última fecha tuvo ingredientes en todos los partidos aunque le faltó picante en los arcos: otra vez 20 goles. Queda por jugarse Quilmes-Tigre el año que viene debido a que el Matador disputa la final de la Sudamericana este miércoles.

¿Por donde empezar? Porque es el campeón y merece estar en lo más alto del fútbol argentino lo adecuado es contar que los festejos por el título no influyeron en las piernas de los jugadores de Vélez, que le pegó una paliza a domicilio al Atlético de Rafaela de Jorge Burruchaga. Fue un 3-0 lapidario con dos conquistas de Chuky Ferreyra que le sirvieron para quedar en lo más alto de la tabla de goleadores junto a Ignacio Scocco, que también convirtió por duplicado en la victoria de Newell's ante un Argentinos que está en curva descendiente y sufrirá el próximo semestre si no revierte el paupérrimo nivel que tuvo durante la segunda mitad del Inicial.

El partido: con todo definido en la parte superior de la tabla, el mayor atractivo estaba en el encuentro entre Independiente y Colón, por las últimas semanas del tenso clima que hay entorno al Rojo y porque Emmanuel Gigliotti, calladito y sin hacer mucho ruido se transformó en el goleador del año con 17 tantos y aunque ironizó diciendo: "Me faltaron 60 para igualar a Messi", tenemos una mala noticia y es que le faltaron 69.

Volviendo al duelo en el Libertadores de América, todo venía bien para el equipo del Tolo Gallego que al minuto ya ganaba y sus hinchas soñaban con terminar el año fuera de la zona de descenso. Pero apareció el Puma Gigliotti y le arruinó la fiesta a los enardecidos fanáticos de Independiente con un doblete en una ráfaga al inicio del complemento. El empate de Farías (¿en su último partido?) sólo sirvió para sumar un punto porque los jugadores del Rojo tuvieron que irse del estadio por el vestuario visitantes y tratados como tal por sus propia gente, que los acusa de no afrontar esta situación con la actitud pertinente.

Tanto River como Boca pasaron por un momento especial este fin de semana. Por el lado del club de Núñez, debutó Ramón Díaz y el Millonario le ganó bien a San Martín de San Juan, que al igual que el Bicho deberá levantar el próximo semestre porque de lo contrario lo espera el mismo calvario que vivió en las últimas fechas del clausura pasado. En cuanto al Xeneize, en La Bombonera pasó de todo: Martín Palermo estuvo en el banco rival dirigiendo a Godoy Cruz, se retiró Rolando Schiavi y también hizo su aparición Juan Román Riquelme, pero no físicamente, sino en las gargantas de la gente, que lo pidió a gritos a pesar de las amenazas de los muchachos de atrás del arco.

También la ligó Falcioni aunque el equipo haya ganado; la mayoría en el estadio le demostró que no lo quiere en Boca y pidió por la vuelta de Carlos Bianchi, algo que es poco probable sólo porque para quien escribe no existe lo imposible.

Las dos perlas de la fecha la entegaron Manuel Lanzini y Carlos Sánchez, con dos verdaderos golazos; el primero, tras un par de gambetas y un fierrazo de zurda, y el segundo, un derechazo impecable del volante uruguayo que se incrustó en la red, pegadito al palo izquierdo de Ardente.

Se acabó el semestre y aunque fue un torneo bastante irregular hubo equipos y jugadores interesantes. Dejando a un lado al campeón Vélez y su goleador Ferreyra, la campaña de Racing da para pensar que en el Torneo Final será protagonista gracias a los tres pibes que tiene arriba -Centurión, Fariña y Vietto- Colón tuvo un gran arranque pero después se fue desinflando, aunque el talento de Lucas Mugni es innegable, el Mellizo Barros Schelotto hizo que los jugadores de Lanús recuperaran la confianza y armó un equipo solidario que de a ratos jugó muy bien al fútbol y en Boca, a pesar del andar inseguro del conjunto, la figura de Leandro Paredes se erigió por encima del resto y si le dan la oportunidad, puede que el próximo sea su torneo.

Llegan las vacaciones, más para los sillones y los televisores que para los protagonistas, que ni bien comience el año deberán afrontar la parte más fea de este trabajo, en la que aparecen todo tipo de instrumentos para entrenar menos ella, la más hermosa, la que todos quieren dominar pero sólo pocos pueden: la pelota. El Torneo Final será emocionante porque se definirán los descensos y hay equipos grandes implicados en la lucha por mantener la categoría. Pero por el momento, el sol y la playa esperan. Hasta el año que viene.

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