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Rolando Schiavi cerró su carrera en Boca Juniors. Entre lágrimas, se despidió bajo una ovación generalizada. Su futuro es incierto.

Estaba todo preparado para que fuera una fiesta. Solo faltaba que Boca diera vuelta el resultado frente a Godoy Cruz para cerrar una tarde ideal. Boca lo hizo con goles de Pol Fernández y Nicolás Blandi, en la agonía del encuentro. Antes y después, con el objetivo de entrar a la Libertadores cumplido, no importaba nada más. Rolando Schiavi se despidió de Boca tras 253 partidos oficiales y nueve títulos con el manto azul y oro.

En la previa, sus compañeros le hicieron un pasillo para su salida. Bajo los afectuosos aplausos de sus colegas que semana a semana defendían la camiseta junto a él, La Bombonera estalló al unísono al grito de "Flaco, Flaco". Era la tarde elegida para su adiós, aunque absolutamente nadie, ni siquiera él, pudiera anticipar su próximo movimiento: Martín Palermo y el fútbol chino lo esperan con los brazos abiertos.

El final, tras noventa minutos de repetidos homenajes desde la tribuna hacia el ídolo, fue a puro llanto. Con el 2-1 en el marcador, Falcioni dispuso su salida pero el árbitro Sergio Pezzota decidió ponerle fin antes de tiempo a su fiesta. Inmediatamente todos fueron a abrazarlo. Unidos en un abrazo, los jugadores de Boca le regalaron su cariño, al igual que la gente. De una marea de brazos salió un Schiavi con los ojos llenos de lágrimas que apenas alcanzó a balbucear: "Estoy muy emocionado, se termina".

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