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Tras casi un año y medio, y 60 partidos, Passarella le puso punto final a la gestión de Almeyda al mando de River.

El ciclo de Matías Almeyda al frente de River llega a su fin. Daniel Passarella se lo comunicó por teléfono anoche al entrenador, que este mediodía lo confirmó ante la prensa. Desde el retiro como jugador, hasta el empate con el Rojo, un repaso a los días de Almeyda al mando del Millonario.

Luego de la temporada más dura para el Millonario, que culminó en el descenso a la Primera B Nacional, Daniel Passarella entregó las riendas del equipo a un novel Matías Almeyda, en reemplazo de Juan José López, quien renunció una vez consumada la pérdida de la categoría. El hasta entonces volante central del club, dejó atrás su carrera como jugador para hacerse cargo de comandar a quienes fueran sus compañeros en pos de regresar a la máxima categoría del fútbol argentino. Aquella noche del 27 de junio de 2011, en la cuenta de Twitter del club se presentó al azuleño con un mensaje esperanzador: "Comienza la refundación: Matías Almeyda será el nuevo técnico de River Plate".

Claro que esa refundación no fue tal. El ciclo de Matías Almeyda, como tantos otros -sino todos- que se anuncian como matrimonios eternos, duró tan solo un año y cinco meses. Fueron en total 60 los partidos dirigidos por el Pelado, entre B Nacional, Copa Argentina y Torneo Inicial, de los cuales ganó casi la mitad, 29. Debutó ante Chacarita con un triunfo por 1-0, con gol de Juan Manuel Díaz, y transitó la temporada siempre en puestos de ascenso, aunque el final estuvo lleno de incertidumbre y el regreso a Primera no se dio hasta la fecha final. Aquel sábado 23 de junio, ante Almirante Brown, dos goles de David Trezeguet le dieron a River el triunfo que necesitaba para recuperar la categoría.

Sin embargo, los problemas para ensamblar el equipo que se dieron en la temporada pasada -con tres cartas fuertes en ataque como Trezeguet, Domínguez y Cavenaghi, que nunca se lograron entender jugando como trío- se repitieron en Primera División. Luego de la tormentosa y mediatizada salida de Fernando Cavenaghi y Chori Domínguez, Matías Almeyda intentó armar un River que gire en torno al delantero francoargentino. Pero Trezeguet no volvió a mostrar el nivel de la temporada anterior, y entre lesiones y problemas personales, se perdió varios partidos. Aparecieron Ponzio y Mora para darle algo de aire al equipo, que nunca funcionó como tal. River careció -carece, aún hoy- de una idea de juego clara. Otro atenuante estuvo en las varias lesiones severas sufridas, que pusieron en el foco de la tormenta al preparador físico del plantel. Dos de ellas, las de Ramiro Funes Mori y Martín Aguirre, sufridas en el Superclásico con Boca.

En lo que respecta a los clásicos, el rendimiento de River no fue el mejor tampoco. Una derrota con Racing y empates con San Lorenzo, Boca e Independiente -2-2 ante Independiente en la fecha pasada- es el balance del equipo de Almeyda en este Torneo Inicial. Tampoco ha sido bueno el desempeño en condición de local. De los ocho encuentros disputados en el Monumental, tan solo dos terminaron con victoria de la banda.

"Si Dios quiere, dirijo contra Lanús", declaró brevemente Almeyda este mediodía. Finalmente no será así, y el punto final para este ciclo refundador, habrá sido el empate con el Rojo. En el balance quedará el buen recuerdo del ascenso y de haberse hecho cargo del equipo en un momento complicado. Sin embargo, en el debe quedarán la conformación de un plantel equilibrado y de un equipo consolidado, dos puntos que Almeyda no logró cumplir en 60 partidos y tres recesos.

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