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El delantero de Vélez pasa por su mejor momento y, aunque no marcó, realizó las asistencias de ambos goles para volver de Colombia con el triunfo 2 a 1 sobre La Equidad.

Vélez viajaba a Colombia con la Copa Sudamericana entre ceja y ceja, ante el momento irregular en el Torneo Inicial. Un torneo internacional es la gran deuda del exitoso ciclo de Ricardo Gareca y por eso se lanzó con todo, con buen resultado: venció 2 a 1 a La Equidad y logró una enorme ventaja de cara a la revancha de los octavos de final.

El auspicioso comienzo con la chance desperdiciada por Mauro Zárate, quien fue titular luego de la lesión, sólo pareció ser una ilusión. El conjunto local se adueñó de la pelota aunque sin profundidad, para recurrir a algunos remates desde afuera del área y desbordes bien rechazados por la defensa velezana.

Los 2600 metros de la ciudad de Bogotá obligaban a administrar muy bien las energías, por lo que sumado a algunas imprecisiones, la pelota fue casi exclusivamente de los Aseguradores en el primer tiempo.

Ya en la segunda parte, la actitud del Fortín fue distinta y pareció descubrir las falencias del club colombiano. Pero más allá de eso, tiene una virtud llamada Lucas Pratto, que apiló rivales por derecha, sirvió para Zárate y cuando estaba por definir, Hinestroza cambió la dirección y derrotó a su propio arquero.

El número 12 tuvo su chance con una eterna corrida y, al momento de definir, la pelota dio en el cuerpo de Novoa. Y lo pagaba caro minutos después, cuando llegó el centro de Rivas que Wilmer Díaz alcanzó a desviar para que la pelota entre por las piernas de Sebastián Sosa y se transforme en el empate parcial.

Pero el equipo de Gareca estaba decidido a ganar y así lo hizo, con una proyección de Papa, quien se apoyó en Pratto y éste, en su segunda asistencia, habilitó a Cabral para que defina de derecha. 2 a 1 y ya nada podría hacer La Equidad, más que perder un jugador por la roja a Álvarez.

Vélez lo ganó simplemente cuando se decidió a hacerlo y regresa de una excursión difícil con el triunfo bajo el brazo, además de la tranquilidad de cerrar la serie en el José Amalfitani para meterse entre los mejores ocho y de una vez por todas conseguir un nuevo título a nivel sudamericano.

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