El Rojo luchó pero quedó eliminado

Universidad Católica le ganó 2-1 a Independiente con dos goles de Michael Ríos de penal y clasificó a semifinales de la Copa Sudamericana. Santana había puesto el empate parcial.
Hubo dos momentos clave en el partido que vale la pena destacar al comienzo del análisis del mismo para luego poder explicar por qué pasó lo que pasó en el estadio San Carlos de Apoquindo, donde la Universidad Católica dejó afuera a Independiente de la Copa Sudamericana.

El primer suceso fue el gol de penal de Michael Ríos, que llegó después del primer avance del equipo local, cuando hasta ese momento el protagonista del partido era Independiente y si había uno de los dos que merecía ponerse en ventaja, ése era el conjunto de Avellaneda. El tanto de cuadro chileno desmoronó el espíritu del visitante que había salido a presionar bien arriba y asfixió al dueño de casa en los minutos iniciales, pero decayó luego de ir en desventaja. Es cierto que hubo un error arbitral en la jugada previa al gol, porque hubo un córner que no fue tal y luego llegó el desborde y posterior centro de Ríos que terminó dando en la mano de Cáceres.

No obstante, pasada la media hora, el Rojo renació y empezó a llegar tocando al área rival, lo único que le faltaba era el último toque, el pase al delantero para que éste pudiera definir. Igualmente el empate llegó, en una jugada un poco desprolija en la que hubo una chilena fallida, pero el rebote le quedó a Santana en el borde del área chica y el volante no perdonó. Se hacía justicia por lo que había sido el inicio del partido, pero el cuadro de Avellaneda no pudo tan siquiera disfrutar del sabor del empate porque apenas un minuto después hubo una dudosa falta de Tula en el área y Víctor Carrillo señaló directamente el punto del penal.

Nuevamente era volver a empezar para el Rojo, que si bien llegaba a los penales con un gol, estuvo cerca de sufrir el tercero antes del final de la primera etapa. Sin embargo, lo que se habla en los vestuarios suele dar vuelta historias y esta vez, eso estuvo a punto de suceder, porque Independiente salió a comerse crudo al equipo que estaba enfrente con un Osmar Ferreyra punzante por la banda izquierda que le causó mas de un problema a la defensa de la Católica.

El segundo hecho significativo fue la expulsión de Fernando Cordero. A partir de allí, la pelota fue propiedad de Independiente y también las acciones del juego, aunque por la misma falencia que tuvo en el primer tiempo, el pase final, no logró empatarlo. Aunque después del primer gol de la U el visitante cayó en un peligroso estado de nerviosismo, la actitud del complemento fue completamente diferente y, pese a que haya quedado eliminado de la Copa Sudamericana, demostró que en la adversidad tiene con qué ir a buscar un partido y eso será muy útil en el torneo local, donde deberá sumar la mayor cantidad de puntos posible.