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Vida y fútbol en Israel - Parte I

Vida y fútbol en Israel - Parte I

facebook.com/oscar.guerrero

A través del fútbol se pueden romper las fronteras, mezclar las culturas, compartir los idiomas e incluso interactuar entre religiones.

Óscar Guerrero delantero bogotano que milita en el fútbol de Israel, aceptó la propuesta de Goal Colombia, de dar a conocer cómo se vive el fútbol en Tierra Santa.

A continuación la primera parte de este gran especial.

Me siento afortunado de compartirles  lo que ha sido mi vida en un país tan especial como Israel  y contar como es la vida dentro y fuera de la cancha en un lugar lejano de Colombia, razón por la cual no dude en ningún momento en aceptar la propuesta de escribir éste texto y así sumergir a los lectores, futbolistas y no futbolistas, a la vida de un deportista en el exterior.

Ya son dos años desde que llegue a jugar al Hapoel Ramat Hasharon, equipo que en ese momento se encontraba en segunda división y con el cual quedamos campeones y ascendimos a la máxima categoría del fútbol Israelí.

Recuerdo que esos primeros días, fueron una evaluación mezclada con la necesidad de adaptación a las diferentes costumbres y pensamientos del país, ya que aunque venía referenciado por el entrenador, así como suele suceder en muchos países y para muchos jugadores, los primeros días eran definitivos para poder concretar las negociaciones y  todo lo que rodeaba la firma del contrato. Por citar un ejemplo concreto, la impaciencia israelí la comencé a sentir desde el primer momento; en los entrenamientos debía pasar ciertos test físicos para demostrar que tenía la suficiente capacidad aeróbica para un deportista de alto rendimiento, sin tener en cuenta que mis últimas semanas en Colombia habían sido de vacaciones ya que, hace mas de un mes la liga Postobón 2010 había terminado.  Es así como la expectativa de mi fichaje tenía que resolverse cuanto antes. Todas mis habilidades y cualidades, por las cuales el equipo se interesó en mí, en cabeza del entrenador Momi Zafran, debían ser expuestas en la primera semana; para los equipos Israelíes,  es todo o nada en cuestión de horas.

Con la confianza depositada en mí, después de algunos acuerdos y desacuerdos propios de las negociaciones en el fútbol y aun más marcadas por el hecho de ser extranjero, comenzó el recorrido. Lo más importante según creo,  fue entender la razón por la cual yo estaba en el equipo y tener muy claro que a un jugador foráneo siempre se le exigirá más y será visto con otros ojos. Con inteligencia, esta puede ser una de las mayores ventajas por las cuales se decide ir a jugar en otro lugar diferente al propio.

El fútbol israelí es fuerte, frontal y demasiado físico; recuerdo que el entrenador cuando daba las indicaciones tácticas era muy específico y detallado con cada jugador, pero conmigo más sencillo, un poco por la barrera del idioma en el comienzo, pero sobretodo porque la frase que me decía resumía  todo lo que quería de mí juego: “GO ALONE” (ve solo).

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