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La ferviente hinchada embajadora está muy cerca de colocarle a su gloriosa y ondeada bandera, la más anhelada y esperada estrella, la número 14 y Ramos tiene mucho que ver en eso

Seguramente, si el objetivo se consigue, todos sus jugadores celebrarán en grande, caravanas azules y blancas por toda la ciudad, pitos, bombos y sirenas inquietarán la noche bogotana en un jolgorio que será recordado por mucho tiempo, el técnico, orgulloso y satisfecho por la misión cumplida y los dirigentes sacando pecho por su gestión, pues no se puede olvidar que hasta hace muy poco tiempo el equipo estaba tocando fondo y con pocas posibilidades de conseguir éxitos importantes.

En medio de esta alegría inmensa sería poco grato, por decir lo menos, olvidar a héroes que se batieron en el campo de juego con honestidad, pundonor y un gran amor por su camiseta albiazul, uno de ellos, el más recordado, es nada menos que Nelson Ramos, el arquero insignia del onceno azul, como líder indiscutido, sus atajadas impresionantes empujaron a sus demás compañeros a conseguir victorias muy importantes que hoy los tienen al borde de un título.

El fútbol, deporte de los deportes por excelencia, tienes sus más y sus menos, un día la gloria y al otro el olvido, desde aquel 21 de septiembre cuando, por cosas del destino, una desafortunada lesión lo sacó del campo de juego, seguramente Ramos habrá estado más pendiente que nunca de todos de los resultados de su equipo del alma y no es para menos, Ramos es embajador hasta lo más profundo y quiere a su equipo como ninguno.

Mañana después de las 7:30, cuando el pitazo final suene y, quizás, haya buenas noticias para los seguidores del ballet azul, todos y cada uno deberán recordar a este hombre que, bajo los tres palos, defendió con honor los colores de Millonarios y le entregó lo mejor para que esta celebración pudiera llegar a concretarse.

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