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En época de finales se comienza a soñar, pero también a recordar, a continuación Goal recuerda la estrella número 13 de Millonarios en el año 1988, la última que consiguió.

Recordando a la última formación albiazul que levantó el trofeo del campeonato colombiano.

Arqueros: Rubén Cousillas, Fabio Calle y Omar Franco

Defensas: Hernando “Mico” García, Germán Gutiérrez de Piñeres, Daniel Segura, Miguel Augusto Prince, Wilman Conde, Cerveleón Cuesta, José Díaz, Gabriel Quimbaya y Alberto Gamero.

Volantes: Alirio Girón, Carlos Meza, Mario Vanemerak, Eduardo Pimentel, John Rivera, Nilton Bernal, Juan Carlos Díaz, Jorge Raigoza y Mario Hernán Videla.

Delanteros: Carlos Enrique Estrada, Eduardo Óscar “Pájaro” Juárez, Rubén Darío Hernández, Arnoldo Iguarán y Jair Abonía.

Un gol de Kiko Barrios parecía no pronosticar un final feliz en aquella noche del renovado metropolitano, más aun cuando se conocía que el otro aspirante al título, Atlético Nacional, le ganaba a Santa Fe en Bogotá, con gol de la turbina Trellez. Iniciando el segundo tiempo Vanemerak, quien vivirá siempre en el recuerdo de los hinchas Albiazules, aprovechaba un rebote de la defensa Juniorista y empalmaba un remate que se metía en el arco tiburón y hacia saltar los corazones de los bogotanos.

El resto del juego fue un monologo de Millonarios, que buscaba con desespero el gol que le diera la ventaja y el título; sin embargo las puertas del arco estaban cerradas y por esas cosas extrañas del destino, ese gol no se marcaria en Barranquilla, si no en Bogotá, donde Independiente Santa Fe, eterno rival de los embajadores, empataba el juego ante Nacional con un gol de Sergio Ángulo.

Con ambos partidos empatados, el título se definía a favor de Millonarios, que no renunció ni un minuto a su intención de ganar el partido en Barranquilla, al no conseguirlo y con el partido finalizado, no quedaba nada más que esperar al pitazo final en la ciudad de Bogotá.

La imagen de Omar Franco de rodillas, rezando en la grama del Metropolitano, es y será un símbolo Embajador que representa esos 3 minutos de adición en el Campin, que para los Azules y su hinchada fueron eternos, finalmente el partido terminó y Millonarios desencadenó una celebración que empezaría en Barranquilla y se extendería hasta la capital de la república, con una hinchada que levantaba la frente, sacaba el pecho y gritaba al unísono… MILLONARIOS CAMPEON.