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A pesar de ser un histórico del fútbol colombiano, el equipo Verde no ha encontrado una regularidad en los resultados que le permita aspirar al titulo de una manera contundente.

Como reza la siempre sabia filosofía popular: “La vida buena cansa y la mala amansa”, quizás la comodidad de contar con el respaldo de un club que, como el verdolaga, trata con guante de seda tanto a jugadores como a cuerpo técnico, pueda ser una de las tantas causas por las que el equipo, así haya clasificado a las finales, aún no impacta en la retina de su grande y creciente afición.

 

Jugadores poco comprometidos, desubicados en el campo de juego y, en algunas ocasiones, displicentes con los resultados, y un técnico como Juan Carlos Osorio que, sin quitarle mérito a sus logros, aún no consigue acoplar un conjunto competitivo acorde a las exigencias del torneo Colombiano, son evidencias más que preocupantes de lo que ocurre a la vista y, tal vez, al interior de esta emblemática institución.

 

Línea por línea se podrían sacar algunas conclusiones sobre el mal desempeño futbolístico del plantel, es cierto que se consiguen resultados importantes en calidad de visitante, pero no hay justificación alguna para los pobres resultados en el Atanasio Girardot y ante su fiel hinchada, acostumbrada a deleitarse, no solo con trofeos y copas, sino con el buen trato del balón y la contundencia ofensiva que por estos días brilla por su ausencia.

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