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Siempre que se juega un partido de fútbol son diversos los temas y polémicas que se generan, hoy analizamos a los árbitros, su papel determinante y en ocasiones negativo.

El arbitraje es sin lugar a dudas una ficha clave y demasiado importante en los resultados del balompié orbital. No se puede desconocer que las funciones que tienen a cargo son decisivas, y que impartir justicia en el campo de juego hace que su figura, que no debe tener visos de protagonismo, sea fundamental en el transcurrir de cada partido, la FIFA a flexibilizado su posición para darles más y mejores herramientas con el ánimo de que puedan ser más acertados y justos en sus decisiones, pero no siempre es así.

Tan solo con escuchar los programas deportivos de opinión, ver los televisivos y leer las crónicas de las revistas y diarios locales, podemos hacernos una idea lo negativo y perjudicial que resulta el trabajo del  cuerpo de árbitros en muchos encuentros locales y de clase mundial, difícilmente su trabajo es calificado por encima de 6 o 7 puntos, podría asegurar que la media es de 5 a 5.5 por partido, es evidente la falta de sincronización en la aplicación de las normas de juego, especialmente en lo que se refiere al fuera de lugar y en la sanción de tiros desde el punto penalti.

No se podría asegurar que hayan “favorecimientos sospechosos” en estos dos aspectos, pero si deja un manto de duda su aplicación sin medir las consecuencias para los equipos perjudicados. Otra cosa que preocupa es que así se cometan errores  partido a partido, los árbitros siguen trabajando con relativa tranquilidad pese a las quejas de jugadores y técnicos de turno. Pareciera que los únicos que pueden ser expulsados, sancionados y suspendidos son precisamente estos últimos.

Quizás en un futuro no tan lejano, se podrán apoyar en elementos técnicos ya desarrollados, que seguramente harán que su función de impartir justicia sea más equilibrada y seria, videos, cámaras de apoyo, medidores electrónicos, etc. conseguirán despejar las dudas que se ciernen sobre estos personajes que, aunque también viven del fútbol, parecieran intocables y libres de crítica ante tantos y tan evidentes errores.