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El afán de "ganar plata" ha convertido al deporte más hermoso del mundo en una vitrina, donde los técnicos son administradores, los directivos banqueros y los jugadores mercancía

El fútbol, quizás el más global de los deportes, cautivador de masas como ningún otro, motivo, en ocasiones absurdo, de pasiones y desenfrenos, generador importante de opinión y productor de riqueza en el mundo de manera creciente, día a día exige más a sus protagonistas; directivos, técnicos y jugadores figuran a diario en el escenario de noticias mundiales.

Transferencias, desempeño, tácticas, buenos o malos partidos, sponsors, competencias diversas, vida personal, en fin, un gran número de razones hacen que, principalmente los jugadores, mantengan su vigencia en cuanto prensa se refiere.

Es claro que éste protagonismo hace que la exigencia de hinchas, directivos, patrocinadores, comentaristas deportivos y público en general, aumente progresivamente sobre los jugadores. No es un secreto que las altas cifras que se manejan en el mercado de jugadores y los intereses económicos que pretenden los empresarios y multinacionales que respaldan los conjuntos, hacen que el espectáculo sea sometido a presiones difíciles de ocultar.

Aparte de todo esto se nota la dificultad de los equipos, con sus técnicos a la cabeza, de conformar alineaciones competitivas para cubrir las diferentes competencias, ya sea en Copa Libertadores, Suramericana, eliminatorias y ligas locales que, como la Colombiana, manejan dos campeonatos al año y dentro de ellos dos torneos.

 El resultado, como es obvio, muestra demasiados jugadores lesionados, algunos de ellos de gravedad y otros con grandes fatigas musculares que los retiran de la competencia activa durante amplios períodos (6 meses ó más), esto también propicia el retiro tempranero de muchos de ellos pues acorta notablemente su vida útil para el fútbol.

El juego no permite errores, solo admite resultados, en ese sentido vemos como entran y salen técnicos de los equipos sin esperar procesos, las inversiones lo demandan, el factor económico y la necesidad de generar utilidades es urgente, no se puede esperar, sale uno, llega otro, nueva táctica, el mismo equipo, confusión, ninguna identidad futbolística, el hincha reclama, el directivo exige y, de nuevo, el técnico se va. Carrusel.