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Al igual que el portugués con su Inter en 2010, el italiano tiene un reto que puede depositarlo en la Casa Blanca la próxima temporada: borrar a los culés de la Champions League.

Ancelottistas. Ni madridistas, ni ‘madridistas disfrazados’, ni mourinhistas. Ancelottistas. Los que hoy defienden a José Mourinho cualquiera sea la imputación, mañana podrían ser abogados del actual técnico del PSG, Carlo Ancelotti. Y es que el entrenador italiano, que suena como posible sucesor del portugués en la Casa Blanca, tiene ante sí un reto similar al que tuvo The Special One en 2010, cuando dirigía al Inter de Milán. El desafío no es otro que sacar al Barcelona de la Champions League.

Acaso sin saberlo, Mourinho forjó en aquella Liga de Campeones su fichaje por el Real Madrid. Un Real Madrid acostumbrado por entonces a recibir cachetazos de su eterno rival. Rival que en realidad no era tal: bajo el mando de Pep Guardiola, acumulaba un título tras otro y dejaba en segundo plano al club más laureado de España. En esa edición del torneo continental, finalmente alcanzado por los nerazzurri ante el Bayern de Múnich, el técnico portugués fue capaz de conseguir lo impensado: eliminar al vigente campeón de Europa en su propia casa.

Cuando Mourinho eliminó al Barcelona

En las semis de 2010, el Inter defendió los 90 minutos y, pese a perder 1-0, llegó a la final de la Champions gracias el 3-1 logrado en Italia. A Mou le valió el fichaje por el Real Madrid. ¿Repetirá Ancelotti con el PSG?

Formas al margen, su Inter borró del torneo al que entonces era el mejor equipo del mundo. A su manera, pero lo logró. Tras el polémico triunfo 3-1 de la ida (¿estaba habilitado Milito?) y el no menos controversial 1-0 de la vuelta (¿hubo mano de Touré la noche de la expulsión a Motta?), el efectivo -y dañino para el ojo humano- sistema defensivo planteado en Catalunya acabó en semifinales con la dictadura azulgrana en el continente. De paso, Mourinho se hizo un hueco en el Santiago Bernabéu. Sobre todo en el corazón de buena parte de la parroquia merengue, que le perdonaría cuanto error tuvo tiempo después. Desde descalificaciones verbales a agresiones físicas sobre colegas. Tanto es así que un dedo suyo llegó a señalar el camino.

Porque Florentino Pérez no dudó en ficharlo para la temporada siguiente. El ex míster del Oporto y Chelsea era el elegido por el presidente para terminar con el régimen culé. El festejo loco en el Camp Nou, tras el inútil 1-0 blaugrana, era una perfecta, inconciente y adelantada carta de presentación ante los televidentes madridistas. El autobús italiano había surgido efecto. Y aunque costó un 5-0 en Liga, alguna eliminación en semifinales de Champions y hasta alguna Supercopa, es innegable que Mourinho ha ido perfeccionando al Real Madrid a punto tal que, hoy en día, enfrentarle es todo un dolor de cabeza para el Barcelona.

Pero en la presente temporada han pasado muchas cosas en el club de Concha Espina. Situaciones que generaron el malestar del técnico, visiblemente incómodo en la institución capitalina. Mientras el manager sigue guiñando a la Premier League con declaraciones bondadosas –las últimas, tras eliminar al Manchester United-, crecen con fuerza los rumores sobre un posible alejamiento del Bernabéu. El nombre que más ha sonado ha sido el de Ancelotti, cuyo próximo gran objetivo es justamente borrar al Barcelona de Europa. ¿Podrá él con su PSG forjar la generación ancelottista?

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