thumbnail Hola,

El 'Gallego' trabaja, se prepara y espera una nueva chance de estar como cabeza de un grupo. En exclusiva para Goal.com, analiza al fútbol argentino y a sus técnicos.

Sólo alcanza con escucharlo para advertir cómo siente y qué piensa de su trabajo. Una elección, una convicción, un estilo de vida también. Así se expresa, convence, explica, respalda y se apasiona. Sebastián Méndez, de 35 años, habla y sabe que cada una de sus palabras están cargadas de contenido. Trabaja, se prepara y espera una nueva chance de estar como cabeza de un grupo. Fue Banfield y también San Lorenzo los que lo tuvieron en sus bancos de suplentes y más allá de las estadísticas lo que ofreció en cada experiencia sirvió para dejar en claro que su vínculo con la pelota se mueve con el rimo de sus pulsaciones.

Sabe de qué se trata ser campeón, como jugador ocho títulos aparecen en su currículum [seis con Vélez, uno con San Lorenzo y uno con Banfield]. Su experiencia en Europa, en Celta de Vigo, también le sumó vivencias a su historia personal. Amante de la lectura, se confiesa lector de Saramago, Hemingway, Nietzsche, Bukowski, expresa su mirada sobre el universo de la pelota de forma tal que invita a un debate rico y altamente intenso.

-En el último tiempo aparecieron camadas nuevas de entrenadores, pero siempre vuelven otros nombres, como Bianchi, Ramón Díaz, Gallego, Falcioni…
-Creo que hay que ver el momento de cada club. Lanús se puede permitir tener tiempo y darle chances de dirigir al Mellizo Guillermo. No todos los clubes lo pueden hacer. Es difícil entrar al círculo de trabajo de entrenadores, pero también es cierto que no tenés mucho tiempo para el trabajo. Y si en cuatro o cinco fechas las cosas no andan bien se rompen los ciclos y todo lo que preparaste se termina. Es una cuestión de que hay modas y olas, no son mejores ni peores, son distintas las generaciones.
-¿Ese recambio es positivo para vos, en función de tener una nueva chance de dirigir?
-Hay que aprovechar cada oportunidad. Si uno no encuentra lugar acá en la Argentina para dirigir, será otro país, si tenés ganas de trabajar… Es complicado hacerlo acá por todo lo que sucede alrededor, es complicado porque las complicamos nosotros los entrenadores, no sé bien por qué, pero es así. Hay una conjunción de cosas que hacen que se juegue muy mal y que los ciclos se corten rápido. El otro día miraba la historia de Ferguson y estuvo cinco años sin ganar nada, cuando llegó.
-Acá es impracticable.
-Es que nadie se va a comparar con Ferguson, porque hacerlo es ridículo. La historia que hizo ese nombre no la va a hacer nadie. Es impensado e inviable, porque hoy si ganás 1-0 colgado del travesaño te aplauden y antes si ganabas así te tiraban con un zapato. Se ven partidos feos y ahora va a ser peor en la Argentina, porque están en juego las permanencias y jugar el descenso no es fácil.
-Decías que los entrenadores la complican, ¿qué es eso complicado que piden?
-Digo que nosotros muchas veces la complicamos con tácticas o los planteos. Es como para hacerse cargo, porque si se juega mal todos tenemos un poquito de culpa. Si se juega mal es por muchas cosas. Y nosotros, los entrenadores, también tenemos parte de responsabilidad. Además, tampoco hay muchos jugadores de jerarquía. Antes los clubes tenían cuatro o cinco por plantel, hoy tenés uno o dos como mucho. Y eso influye también.
-Pero hay clubes que pueden jugar mejor, Vélez o el propio Lanús lo hacen.
-Sí pero Vélez pagó mucho por algunos jugadores. Fueron a buscar puestos específicos. Cuando arrancó Gareca primero fueron a buscar un central [Domínguez], después un nueve [con Silva] y después buscaron a Moralez, porque le faltaba un generador de juego. Vélez hizo una inversión. A mí entender lo que se debe hacer, no soy el dueño de la verdad, es sacar todo lo que puedas de la cantera y cuando tengas un déficit comprar, no salir a comprar todos los puestos. Vélez tiene esa ventaja. Mirá Peruzzi, es convocado a la selección y es suplente de Cubero, que es la bandera del club, es uno de los grandes que tira para adelante. En un país donde no hay laterales, tienen al de la selección en el banco. Y por esas cosas tienen los resultados que tienen. Y juegan bien, porque apostaron a ese proyecto de no quemar etapas. Intenta siempre jugar, aun cuando no les sale.
-Como admirador de Bielsa, ¿te llevó un tiempo darte cuenta esto de que complican mucho los DT con la táctica?
-Entiendo que al jugador hay que inculcarle cosas, no dejarlo solo. Es verdad que son ellos los que resuelven, pero es bueno acercarle datos para que sepa cómo jugar y cómo lo hace un rival. Eso lo tiene que hacerlo el entrenador. Tampoco hay que llevar al extremo. Lo cargaban a Benito Floro, en España, porque tenía siete u ocho jugadas para un lateral, pero eso también puede ser una virtud, pero en tanto y en cuanto los jugadores te entiendan. Sino es un problema. Pero también hay que apelar a lo que lleva adentro el jugador, al potrero, a su esencia.
-¿Hay que retornar un poco a las fuentes?
-No sé si es la única solución. El jugador argentino no lo pierde eso, porque cuando llega Europa se sabe que lo que se les critica es que tienen mucho la pelota, que desequilibran, pero no entregan rápido. Pero cuando están un tiempo allá se corrigen, la sueltan de primera… Juegan más intensos, no por lo físico, sino desde la agresividad con la pelota.
-Sos seguidor de todo el fútbol, pero me parece que el fútbol español tiene un encanto especial para vos
-A mí me gusta el fútbol español y el inglés como ligas para ver. De la liga de España me seduce que la mayoría juega con un sistema 4-2-3-1, que me gusta cuando está bien aplicado. Como el Real Madrid que lo utiliza. Mourinho es un entrenador que sabe aplicar las tácticas como nadie. Y el seleccionado de Alemania es también el equipo que mejor aplica ese sistema. Incluso, cuando yo jugaba siempre usábamos ese sistema. Y en Inglaterra también se utiliza, Ferguson es el rey del 4-2-3-1. La táctica siempre fue importante en Europa. Y cuando uno ve a entrenadores como Mourinho que sabe qué pide cada juego… Yo jugué contra el Oporto campeón que conducía él y usaba 4-4-1-1 y también jugaba bien. Yo creo que Mourinho es el mejor técnico del mundo, es el más capacitado del mundo. Su impronta y su manera de ser es otro tema. Para mí es un show, pero me parece que tácticamente está por encima de los demás.
-¿Hoy la esencia del DT es que está muy preparado? ¿Antes se lo convencía desde la palabra y hoy desde lo concreto?
-Si desde el trabajo. Puede ser que sea una de las cosas que hayan cambiado. Las últimas veces que estuve en España, había trabajos más tácticos que cuando yo estaba. Antes la palabra llegaba más simple, porque puede ser que sabía más de táctica o se ocupaba más de ver fútbol. Ves jugar a Barcelona o España… No creo que haya habido un equipo mejor que el Barcelona. Con esto te quiero decir qué se puede hacer con  la palabra y qué con los conocimientos que aplicó Guardiola. Sabía que él trabajaba mucho, pero la palabra también sirve.
-Pero hay hoy una idea de seguir más las carreras de los jugadores para conocer bien cómo le fue.
-Es que cuando tenés que buscar un jugador o traer un jugador de Europa para Sudamérica, es importante saber cómo está. Yo uso mucho Goal, entre otras páginas, para buscar datos de esos jugadores, porque es muy completa la información. Es que uno no puede esperar seis meses de adaptación. Si tiene un jugador 28 años e hizo 2 goles en la temporada, es muy raro que te haga 15 goles en tu club. Por poner un ejemplo. Nosotros trabajamos con estadísticas, trabajamos con medición de metros. Y quizá por eso digo que nosotros complicamos las cosas, pero las complicamos en pos de qué, de no dejar nada suelto. No se puede trabajar todo porque hay imprevistos, pero achicar el error es lo que hacemos nosotros. Ese, creo, es el futuro del fútbol, ser específico, trabajar con cada futbolista en su desarrollo. Antes todos corrían igual y al mismo tiempo, pero la realidad es que un de defensor corre 8 kilómetros y un volante 12.5, por eso hay que trabajar de manera específica los entrenamientos. Que cada jugador, por línea, tenga sus elementos para trabajar.
-En lo particular, ¿trabajar en la Argentina es el deseo primario?
-Yo no tengo ningún problema en que sea la Argentina u otro país. Comencé a trabajar de esto por que me gusta, hace años que estoy estudiando, este tiempo de parate es cuando el técnico tiene que trabajar para perfeccionarse, porque después no tenés tiempo. Con la vorágine del día te lleva a pensar poco y en mejorar. Te concentrás mucho en lo cotidiano, pero no te permite pensar en otra cosa. Está bueno ir a ver cómo trabajan otros entrenadores, yo digo que se puede aprender hasta cualquier edad.
-Con esta nueva camada de entrenadores, ¿hay una intención más marcada de jugar mejor?
-No sé, porque fíjate que Manchester United juega bien hace más de 10 años y tienen un técnico de 70 y pico de años. No creo que haya diferencias en la edad, es la ascendencia. Arsenal juega bien siempre y lo tiene a Wenger que tiene más de 60 años. Por eso digo que es coyuntural o cultural. No tiene que ver con camadas nuevas o viejas.
-Es decir que el patrón tiene exclusivo vínculo con los jugadores
-Sin duda, ellos son los que deciden dentro del campo. No podés sacar un equipo campeón sin jugadores. Barcelona se mantiene por su hambre, que es llamativa que tengan tanta hambre de gloria durante tanto tiempo, eso habla muy bien del grupo y por el talento que tienen. Es evidente que son jugadores de una jerarquía superior a la del resto.
-Si pudieses imaginar eso que vos querés para tus equipos, ¿qué es?
-Que mis equipos sean agresivos para adelante. Que vaya a buscar siempre y que sepan retroceder. Creo que en líneas generales lo quieren todos. Y siempre se busca tener un equipo inteligente, que es lo más complicado. Porque eso está en cada futbolista, vos no podés enseñarlo, lo tiene o no el jugador. Los detalles son los que te definen un partido y eso lo ven los jugadores que piensan.

Artículos relacionados