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El ex jugador de Boca Juniors, Vélez, hoy en el Cobreloa de Chile habló en exclusiva con Goal.com.

Sincero. Esa es la palabra que mejor lo describe. Sin demasiados rodeos acepta y confiesa cada uno de sus pasos en los últimos tiempos. De una carrera llena de desafíos importantes, aunque no todos sencillos de cumplir. Con una experiencia nueva, pero nutritiva para su autoestima. Es que Leandro Gracián siente el juego de una manera muy especial. Tanto como su forma de expresarse con un balón en los pies. De una especie en extinción, como enlace buscó respuestas en Chile, allí, donde él sostiene la mayoría de los equipos les da espacio a los futbolistas que tienen su ADN.

Hoy en Cobreloa, en la complicada altura de Calama, recuperó la confianza, después de algunas vivencias no tan buenas en Colón y del poco protagonismo que tuvo en el título de 2011 con Boca. Encontró allí eso que necesitaba para sentirse pleno desde lo deportivo. Atrás quedaron sus etapas en Vélez, Independiente, Monterrey, de México, o Aris Salónica, en Grecia, hoy el Tano, como lo conocen sus amigos, está concentrado en poder demostrar por qué es uno de los últimos talentosos enganches que dio el fútbol argentino.

-¿Cómo estás con esta experiencia en Chile?

-Es un cambio importante en mi carrera. Después de jugar en Colón, donde lo hice muy poco, me di cuenta que necesitaba salir del país, para volver a sentirme bien. Estar en un lugar en donde se juegue con futbolistas que se desempeñan en mi posición. Volver a sentirme importante, poder tener continuidad, la que no tenía en Colón. Me venía bárbaro salir un poco de la Argentina, para hacer una carrera afuera. Y se presentó Cobreloa, es la segunda temporada en la que estoy. La primera fue relativamente buena, acá me recibieron espectacular. La gente me trata bien, me siento cómodo, protagonista e importante.

-¿Por qué volviste siempre al fútbol de la Argentina? ¿Te costó la adaptación fuera del país?

-La primera vez que volví fue después de Monterrey, porque Miguel [Russo] me pide para Boca, me sentía joven, con ganas, tenía cinco años de contrato en Monterrey, estaba muy bien ahí. Pero la tentación de ir a Boca… Esa fue una determinación. Y después apareció Independiente volviendo de Grecia. Lo que pasa es que siempre me ofrecieron propuestas muy interesantes para volver al país y me sentía bien para afrontarlas. Me tentaron mucho y el desafío siempre fue lo que me empujó. Todo pensando más desde lo deportivo que desde lo económico. Y la adaptación nunca me costó fuera del país, en los clubes en los que estuve me tocó hacer buenos papeles.

-¿Es posible que en el último tiempo que jugaste en la Argentina no lo disfrutaste tanto?

-Fue el año que menos jugué y donde más sufrí. Me tomo las cosas muy en serio y no ser partícipe y mirarlo desde afuera, no me gustaba para nada. En la vuelta a Boca es verdad que no la pasé bien. Pero me llamó Julio [Falcioni], que me conoce de Vélez, me tentó desde la palabra y el equipo salió campeón invicto. Y la realidad es que no tuve lugar. Ahí me di cuenta que ya no había mucho que hacer. Había jugadores por delante de mí en la consideración del técnico y que yo sólo estaba ocupando un lugar en el plantel. Y capaz que no podía demostrar, porque no había lugar para mí. Porque las primeras 12 fechas jugó Román [Riquelme] y después él se lesiona. Julio ahí mide entre Pochi [Chavez] y yo, y le da la chance a Pochi que la rompe y no tuve la posibilidad de jugar dos o tres partidos. Y la verdad es que el último tiempo de Colón, fue bueno desde lo deportivo, pero bueno… Me di cuenta que en el fútbol argentino que, más allá de apoyarte, tienen la necesidad de poner juveniles, perseguir otro proyecto. Es mejor darles chances a jugadores que pueden explotar y darle dinero al club, que aportar por uno que llega a préstamo, con el pase en su poder y que, si anda bien, después no le queda nada al club. Y al no jugar en Colón, mis chances bajaban. No había ningún club que pudiera apostar por mí, por el puesto en el que yo juego y así poder demostrar lo que ofrecí en otros clubes. Por eso fue esa mi peor etapa.

-¿Vos sentís que en la Argentina la exigencia es más grande para jugadores con tus características?

-Puede ser, siempre me di cuenta que el fútbol argentino fue exigente conmigo. Pero creo que me lo he ganado yo eso. Era joven y tuve muchas chances de estar en clubes importantes. El periodismo es exigente con jugadores de mis características. Y la gente es igual. Si vos te ponés a analizar a todos los 10 de todos clubes, pasa lo mismo. Tenés un buen rendimiento y sos un fenómeno y en tres partidos, donde no te salió todo, pasas a ser el peor. Y le ha pasado a jugadores que han ganado todo, que jugaron en clubes enormes. Por eso lo de Pocho Insúa en Vélez es maravilloso. Fue a Boca y ganó todo, estuvo en Independiente, y le fue bien, se fue a Turquía, estuvo en México, no estaba todo perfecto… Y llegó a un club como Vélez que está todo ordenado, que tenés un técnico que te respaldan… Y ahí tenés las respuestas. Es mucho más fácil hacer las cosas bien. La exigencia está buena para uno mismo. Hay que entender que lo bueno y lo malo no te debe llevar a bajar tu rendimiento.

-Ahora en el fútbol chileno, ¿Estás encontrando la exigencia que esperabas?

-Lo primero que encontré fue continuidad, eso es lo primordial. Y éste es un fútbol que está creciendo mucho. Donde la mayoría de los equipos juegan con enganche y eso es buenísimo. Los técnicos apuestan mucho a ese puesto. Tiene un poco menos de exigencia que el fútbol argentino, pero una gran intensidad.

-¿Seguís pensando en priorizar proyectos o ahora querés estar un tiempo más en el exterior?

-La idea es seguir un tiempo afuera. Pero si después aparece una oportunidad desde lo deportivo que me gusta, le vuelvo a dar curso a ese deseo. Pero hoy lo más importante es que me vuelva a reencontrar con mi fútbol, que me sienta bien. Entiendo que tengo que estar bien conmigo mismo para poder demostrar lo que yo sé.

-Ver a Vélez por lo que está pasando, me imagino que no te sorprende.

-Para nada me sorprende. Imaginate que toda mi familia es de Vélez porque jugaba yo ahí. A partir del cambio que hubo con la camada mía, que después salimos campeones, con Jonas [Gutiérrez], Somoza [Leandro], Pellerano [Cristian]. Siguió creciendo el club y tiene jugadores bárbaros. Y así va a seguir durante mucho tiempo, porque cada paso que da la dirigencia es muy pensado y el jugador que está en el club, sólo tiene que ocuparse por jugar.

-Y encontró un técnico…

-Impresionante. Tiene un técnico bárbaro [por Ricardo Gareca], en donde los futbolistas se sienten importantes, donde hay un equipo que va al frente, que quiere ganar todo, que apuesta a los chicos. La pegó con el técnico. Fue una apuesta muy grande de Bassedas [Christian]. Es un equipo que no baja de los primeros puestos, si no es campeón es segundo o tercero. Y no es fácil eso en un fútbol argentino tan competitivo. Estar arriba ante tanta exigencia no es para cualquiera.

-Y bueno, ahora que empezaste a reencontrarte con tu fútbol, por ahí sos el próximo Pocho Insúa y volvés a tu casa.

-Ojalá que mi continuidad me abra las puertas otra vez de la Argentina y de Vélez, que es donde nací. Mantengo relación con la gente del club. Es un club que quiero, porque hasta la escuela fui. En esta profesión es difícil elegir, pero ojalá que se me de la chance de volver.

-Es difícil elegir en el fútbol, pero en tu caso hiciste una buena carrera.

-Si ni hablar. No me puedo quejar. En todos los clubes en los que estuve me tocó festejar, es algo impagable. En Vélez, en Boca, en Independiente… Es un esfuerzo grande que hice para vivir de esto.

-Y en Cobreloa también sumaste una experiencia buena e importante.

- Ni hablar. Con jugadores argentinos, con compañeros chilenos. Con gente que ganó cosas, adaptándome a la altura, que no es fácil, como en Calama. No cualquiera juega acá. El fútbol te da experiencias de todo tipo y esta es una más, que me gusta y que estoy disfrutando.

 

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