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Gabriel Roldán, jugador de Excursionistas, contó el horror vivido en Los Polvorines cuando la barra brava de San Miguel atacó a dirigentes y jugadores del club de bajo Belgrano.

Como cualquier otro sábado, el plantel de Excursionistas viajaba para jugar de visitante con la ilusión de cerrar el año con una victoria. El rival de turno era San Miguel, pero el partido pasó a un segundo plano cuando, tras el gol de de Darío Carpintero que le daba la victoria parcial a Excursio, un grupo de barras bravas del local se metió en un sector de la tribuna donde había dirigentes y jugadores visitantes y los atacó sin piedad. Eduardo Castro, que se estaba recuperando de una lesión, fue golpeado con sus propias muletas hasta que se desmayó y fue trasladado de urgencia a un hospital cercano.

Gabriel Roldán se había quedado afuera de la lista de concentrados y estaba en ese sector. Un día después del horror contó con detalles lo sucedido. "Ganábamos 1 a 0 y el árbitro mandó a los jugadores a tomar agua. De repente tiran una bomba de estruendo adentro de la cancha y eso era señal para que los policías se fueran de donde estábamos y abrieran las puertas, y así pasó: se metieron 30 personas aproximadamente, con palos, fierros, cuchillos, botellas, pierdas hasta cinturones a pegar a los dirigentes y jugadores que estaban en esa tribuna que no llegabamos a 20 personas", comentó Roldán manifestando un profundo dolor que va más allá de las marcas que le quedaron en el cuerpo.

"Fue algo salvaje, duró 15 minutos interminables, ningún policía se metía. Hicieron lo que quisieron. Después apareció la policía pero disparaba balas de goma desde adentro de la cancha y le pegaban a nuestros jugadores, que sólo le pedian que por favor hicieran algo. Una locura", expresó el delantero de Excursio. Paradójicamente, quienes debían custodiar la seguridad del pequeño grupo atacado, simplemente liberaron la zona para que los barras atacaran salvajemente a un grupo de personas que sólo estaba viendo un partido de su equipo. Además, los efectivos policiales también le permitieron a los vándalos ingresar al vestuario visitante a robarse cuanto bolso encontraran en su camino. "Hay un video donde se ve claramente que un policía les abre la puerta del vestuario y los invita a robar nuestros bolsos y todo lo que había en el vestuario. Unas 12 personas más o menos entraron y se llevaron todo", confirmó.

Para colmo, luego de tanto horror, cuando los jugadores ya estaban arriba del micro dipuestos a irse del estadio de San Miguel, la Policía pretendía que los dirigentes firmaran un acta mediante la cual debían hacerse cargo de ser los iniciadores de la pelea por provocaciones. "Una vez normalizada la situación no nos dejaban volver con custodia policial por lo menos hasta salir de San Miguel si no firmábamos un acuerdo de que nosotros 'incitamos la violencia', algo que nunca se firmó", relató.

Con apenas 21 años, Gabriel nunca pensó que viviría una situación similar. Durante su adolescencia entrenó constantemente para cumplir su sueño de jugar en primera y un día tuvo que dejar de lado el fútbol y defender su vida con las manos, casi como un boxeador, pero en desventaja frente un grupo de seres detestables que podrían haberle arruinado la carrera. "Juego al fútbol y me gusta verlo como jugador, no como hincha, pero nunca estuve en una situación así como la de ayer y a veces viendo por televisión lo que pasa en el fútbol argentino, en cualquier división, no tomás dimension de lo que te puede llegar a pasar. Ayer me paso y por dentro pensé que nos venían a matar a todos. Fue algo desgarrador, algo increible. Eran animales".

Lógicamente furioso por lo sucedido, Roldán espera que la Asociación de Fútbol Argentino sancione con dureza al club de Los Polvorines. "Una vergüenza, ese club no tiene que existir mas, le tienen que quitar los puntos e irse desafiliado, ni a la D, son una vergüenza al igual que los dirigentes que también dejaron que esto suceda. Los jugadores de San Miguel se portaron muy bien con nosotros, hicieron parar a la gente que entraba por la cancha para que no le fueran a pegar a los jugadores de Excursionistas. Nos dieron el apoyo desde el primer momento que empezó todo hasta que terminó", explotó el joven de Villa Pueyrredón.

"En el fútbol estamos igual que en el país. Hoy en día si no hay hechos de violencia con muertes, no hay sanciones para nadie. Este país se convirtió en un desastre, en lo político, futbolístico y en todo lo que lo quieras comparar, ojalá haya una dura sanción porque se lo merecen y nosotros vamos a tratar también que la haya, no nos podemos quedar de brazos cruzados", continuó con convicción.

El grupo debe extraer lo positivo de todo lo sucedido y Roldán lo sostiene: "Agradezco a Dios que estamos todos a salvo y mis compañeros que estaban graves ya están en sus casas. Siempre fuimos un grupo muy unido, los resultados no se nos dieron pero siempre estuvimos unidos, apoyándonos en cada momento y más en uno como el que nos toco vivir ayer a la tarde".

Era una tarde más, él iba a ver a sus compañeros y esperaba una victoria para poder alzar la copa con una sonrisa. Sin embargo, en estas fiestas, deberá brindar por haber sobrevivido a lo que podría haber sido una masacre.